La Biblia

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1. Un pueblo para la Historia

La antigua tierra de Palestina estuvo habitada desde el III milenio a.C. por diferentes tribus semíticas que procedían de Mesopotamia. Entre ellas merece ser destacada la de los Arameos, y especialmente una de sus ramas, los Hebreos (cuyo nombre significa “gentes venidas del otro lado del río”), cuna de la obra más trascendente que se creó en el mundo antiguo.

A modo de introducción podemos marcar tres períodos históricos relevantes para el contexto general de los Hebreos:

  1. Sobre el año 1800 a.C. algunos de estas tribus procedentes del oriente llegan hasta Canaán, una tierra de camino entre Egipto y Babilonia, guiados por el patriarca Abraham, que realizará una alianza entre Dios (Yahvéh) y su pueblo. Pero sobre 1650 a.C. el pueblo de los Hicsos invadirá Egipto, y buena parte de los Hebreos les acompañarán en su éxodo.
  2. Ya en la época del faraón Ramsés II, sobre el año 1240 a.C., los Hebreos serán expulsados y conducidos por su nuevo líder, Moisés, hacia la “tierra prometida” por Dios. El que se proclama “pueblo elegido” irá penetrando progresivamente en las diferentes comarcas, consiguiendo formar una pequeña unidad política y religiosa que se llamará Israel, y que será dirigida durante siglos por los monarcas-“jueces” hasta el gran apogeo del rey Salomón.
  3. A partir del siglo VII a.C. el territorio de Israel volverá a sufrir las invasiones del este hasta que el rey babilonio Nabucodonosor destruya Jerusalén en el año 587 a.C., produciéndose un nuevo éxodo, sólo resuelto cuando el rey Ciro permita el regreso de la población deportada.

Y del pueblo hebreo, como reflejo de su historia, sus penurias y proyectos, firme mantenedor de su profunda fe en el Dios único y protector durante diferentes etapas y momentos, surgirá “el libro de libros”, “el libro por Excelencia”, la Biblia, las Sagradas Escrituras estructuradas por dos grandes colecciones de títulos escritos por muy diferentes manos y en diversos momentos históricos: el Antiguo Testamento (AT) y el Nuevo Testamento (NT).

Ambas colecciones dan precisas enseñanzas de una tradición religiosa muy profunda: la primera de ellas (AT) supone una base esencial, la “verdad revelada” para las tres religiones monoteístas (Cristianismo, Judaísmo e Islamismo, conocidas como “las religiones del libro”) y la segunda (NT) para el Cristianismo.

Además de su inmensa influencia en las creencias religiosas del hombre a lo largo de miles de años (recordamos que el concepto de “testamento” tiene más que ver con el de “alianza” que con el de “herencia”), la Biblia nos ha proporcionado un repertorio extensísimo de historias con reflejo en diferentes géneros literarios (épicos, narrativos, epistolares, de viajes, dramáticos, líricos, proféticos, proverbiales, etc.), siendo especialmente variados los relatos procedentes del AT, que a su vez posee muchas influencias de sus vecinas literaturas orientales.

2. El Antiguo Testamento

                      Fue escrito en hebreo, arameo y griego, y redactado por hombres diversos inspirados por el Espíritu Santo para mostrar la tradición religiosa e histórica de Israel, con su Dios como eje de la vida del “pueblo elegido” y amparado por su fe. El conjunto de la obra resulta ser el reflejo de un pueblo impulsivo, apasionado, esperanzado a pesar de las tragedias, un pueblo firme en sus creencias y en su futuro.

                      El AT es un inmenso libro en el que se desarrollan muchos géneros y recursos literarios diferentes, que se recogen en la siguiente y tradicional clasificación:

  1. Libros históricos: sus textos relatan la historia religiosa, civil y política del pueblo de Israel desde los orígenes de la humanidad hasta tiempos antes de la llegada de Jesucristo (cronológicamente abarcará desde el siglo XIX a.C. hasta el V a.C.), con la intención de dotar de formación religiosa al lector u oyente.
    1. Pentateuco: son los “cinco rollos” o “cinco estuches” que formarán la Torá (la ley de los Judíos), un conjunto de narraciones y leyes que justifican la denominación de “pueblo elegido” y que manifiestan la acción de Dios en las vidas humanas. Aquí se incluyen:
      • Génesis: la creación del mundo y la historia de los patriarcas Abraham, Isaac, Jacob y José.
      • Éxodo: cuenta la salida de los israelitas de Egipto por obra del libertador y fundador de la nueva alianza, Moisés. Se relatan los episodios de las plagas, los portentos divinos, el decálogo de leyes, el becerro de oro y el tabernáculo de Sinaí, entre otros.
      • Levítico: “hijos de la tribu de Leví”. De género legislativo, es un manual litúrgico pormenorizado sobre el sacerdocio y los sacrificios.
      • Números: el censo de tribus en el Sinaí, la llegada frente a la ciudad de Jericó, las rebeliones contra Moisés y nuevas leyes de éste.
      • Deuteronomio: es éste uno de los libros más teológicos en el que se incluyen tres discursos de Moisés recordando los acontecimientos del pasado y transmitiendo nuevas leyes. Cuenta además su muerte y la elección del nuevo guía, Josué.
    2. Los libros de Josué (la conquista de Canaán y Jericó, el paso del Jordán), Jueces (los jefes libertadores: Gedeón, Sansón), Rut (un antiguo y precioso relato sobre los deberes familiares), Samuel (y Saúl, los filisteos, David, Absalón), Reyes (desde el reinado de Salomón hasta la destrucción de Jerusalén), y posteriormente los relatos de las Crónicas, Tobías, Judit, Ester y Macabeos.
  2. Los libros sapienciales y poéticos. El concepto hebreo de “sabiduría” resume dos acepciones muy relacionadas entre sí: por una parte sacar de la observación de la naturaleza enseñanzas útiles para la vida y, por otra, vivir de conformidad con estas enseñanzas. Así pues, estos textos escritos en verso proponen una didáctica originada en la experiencia de la vida, con el fin de mejorar el bienestar humano. Sus palabras se fundamentan en un temor reverencial de Dios y la práctica de la piedad, no tanto del pueblo en general sino de cada individuo en particular. En este grupo se incluyen:
  • El libro de Job con su dramática y épica reflexión sobre el problema del dolor, las calamidades humanas y la providencia divina.
  • Los Salmos: 150 composiciones poéticas atribuidas a Moisés, al rey David –también poeta y músico- y otros; están destinadas a ser cantadas con el acompañamiento de un instrumento, y sus temas frecuentes son la alabanza a Dios, la acción de gracias y las lamentaciones humanas.
  • Los Proverbios: expresiones y refranes con un amplio sentido de enseñanza, cuyas ideas ingeniosas, profundas, y los razonamientos agudos, etc. proceden de la sabiduría popular, sinónimo de sabiduría moral.
  • El Eclesiastés: canto monologado lleno de reflexiones oscuras sobre el desengaño de las experiencias terrenas.
  • El Cantar de los cantares: atribuido a Salomón, contiene unas composiciones de carácter amoroso, bien como alegoría de la relación entre Dios e Israel, bien como exaltación del amor humano de los cónyuges. Representan unas ardorosas metáforas de amor humano expresando el símbolo de un amor místico.
  • Cierran este repertorio el libro de Sabiduría y el Eclesiástico.
  1. Los libros proféticos. Incluyen las predicaciones de los profetas, hombres de inmensa consideración moral, no sólo unos simples oráculos o adivinos, sino también personas llamadas por Dios para hablar en nombre de otro –por revelación, por sueños-. Son los enviados y portavoces de la palabra divina con autoridad mayor que la de reyes y sacerdotes, y cuyas recias manifestaciones anticipan una esperanza mesiánica.

Aquí se encuentran Isaías (del siglo VIII a.C.), Jeremías (del VII-VI a.C., época de la destrucción de Jerusalén) y su discípulo Baruc, las Lamentaciones, Ezequiel (cautivo en Babilonia, anticipador del nuevo Israel y su templo ideal), Daniel (la época de Nabucodonosor, las visiones apocalípticas y la historia de Susana) y otros de carácter “menor” como Jonás, Miqueas, Zacarías o Malaquías, entre otros.

3. El Nuevo Testamento

Todos sus libros nos hablan de la extraordinaria figura de Jesucristo: sus hechos, enseñanzas, su muerte y resurrección, la primera expansión de la Iglesia y la vida firme y digna de la incipiente fe cristiana.

El Nuevo Testamento está formado por los siguientes libros:

–  Los Evangelios: la “buena noticia” sobre la vida de Jesús contada por San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan.

–  Las Epístolas: especialmente conocidas son las de San Pablo, pero también las hay de San Pedro y San Juan.

–  Los Hechos de los Apóstoles, redactados por San Lucas como continuación de su “evangelio”.

–  El Apocalipsis de San Juan, un texto muy complejo, lleno de visiones cosmológicas y fenómenos extraordinarios cuya intención es anunciar la destrucción de los enemigos del Cristianismo y el triunfo final de Cristo y de su Iglesia.

 Lecturas recomendadas

  • Génesis (1 a 25; la historia de José y sus hermanos). Éxodo (la historia de Moisés). Jueces (historia de Sansón).
  • Libro de Rut. Samuel (historia de David). Reyes (historia de Salomón).
  • Libro de Judit (y Holofernes). Libro de Job.
  • Proverbios (10 a 29).
  • Libro de Daniel.

@   Internet

 Películas

  • Los Diez Mandamientos (Cecil B. DeMille)
  • Rey David (Bruce Beresford)
  • La historia más grande jamás contada (George Stevens)
  • La Pasión (Mel Gibson).

 

 

Autor del documento: Juan Manuel Ojembarrena.