Joan Margarit. No tires las cartas de amor
Desde la absoluta sencillez de Joan Margarit surge este poema que no abandona el tema del tiempo, del recuerdo, de la literatura…
Hola. Soy Víctor Villoria, profesor de Lengua y Literatura actualmente JUBILADO. Mí último destino fue la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevaba más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho fui asesor en varios centros del profesorado y me dediqué, entre otras cosas, a la formación de docentes; trabajé durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante estuve en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías.
Ahora, desde este retiro, soy responsable de esta página en la que intento seguir difundiendo materiales útiles para el área de Lengua castellana y Literatura. ¡Disfrútala!Desde la absoluta sencillez de Joan Margarit surge este poema que no abandona el tema del tiempo, del recuerdo, de la literatura…
Uno de los poemas más conocidos de este autor de inmensa cultura y que, en este caso, opta por una poesía que podríamos denominar de lo cotidiano. Es indudable la cercanía que transmite.
Escuchen en este caso la explicación previa del autor.
Francisca Aguirre tiene una obra tardía basada en la naturalidad, en el recuerdo de la infancia y en la reflexión sobre la vida y el pasado.
Este poema, y en realidad todo el libro del que procede, no es sino la expresión del asombro del poeta ante la contemplación de la naturaleza.
Este poema pone de manifiesto el concepto de Romancero nuevo, hecho por poetas a imitación de los antiguos. En este caso, al igual que muchos romances tradicionales, es narrativo pero incluye una serie de imágenes de una modernidad absoluta bajo una forma tradicional
El tema de la avecilla que promueve la melancolía de un prisionero es un tema repetido en otras literaturas, pero lo que diferencia este poema de los restantes es la ausencia de patetismo y la capacidad para centrarse en lo fundamental con el menor número de recursos posible. Se ha traducido a diversos idiomas.
Este romance es uno de los más difundidos por toda España y en Marruecos: no así en América, donde Cuba y Chile no nos ofrecen hasta ahora sino versiones incompletas.
Se funda este romance en los legendarios amores de Eginardo, secretario y camarero de Carlomagno, con Emma, la hija del emperador. El chocante detalle de la espada interpuesta en el lecho era un viejo símbolo jurídico indicador del respeto a la virginidad; el rey del romance interpone su espada como expresión de un imposible deseo de proteger la pureza de su hija, y, a la vez, como una acusación y una amenaza.
No cabe duda de que Ramón Sijé fue para Miguel Hernández mucho más que un mentor. Su amistad fue intensa y fructífera, pero al final de su vida tuvieron varios desencuentros por cuestiones políticas. El hecho de que Ramón muriera en alguna medida separado de Miguel por cuestiones ideológicas hizo que la intensidad de este poema se aumentara.
El tema de Dios es un continuo en la obra de Dámaso Alonso; de hecho este poema podría pertenecer a Hijos de la ira, de 1944, donde el tema de un Dios ajeno a las expectativas del ser humano ya aparece. Este poema es de 1986 y vemos que al menos temáticamente se mantiene la búsqueda de Dios.
A partir de una leyenda árabe, Bernardo Atxaga construye esta historia en torno a lo inevitable del destino.
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