La oración: constituyentes, estructura y modalidades. 2026

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By Víctor Villoria

La oración: constituyentes, estructura y modalidades. La proposición

I. Definiciones de la oración y perspectivas teóricas

1.1. Enfoques definitivos según criterios gramaticales y teóricos

La definición de la oración ha experimentado una evolución notable a través de múltiples perspectivas teóricas, desde el enfoque lógico-tradicional hasta los modernos paradigmas funcionales. La gramática tradicional empleaba diversos criterios para caracterizarla: el criterio semántico la define como la unidad más pequeña de sentido completo en sí misma en que se divide el habla real, aunque esta caracterización resulta problemática al excluir construcciones frecuentes como «Gracias» o «¡Buenos días!». El criterio lógico concibe la oración como la expresión verbal de un juicio, terminología heredada de la lógica aristotélica. El criterio psicológico la entiende como una unidad de atención por parte del hablante y una unidad de sentido específico. El criterio formal enfatiza la presencia de un predicado como elemento indispensable. El criterio prosodémico subraya la importancia de la unidad fónica cuantitativa de orden superior.

Durante el siglo XX, el estructuralismo revolucionó el análisis oracional al vincularla con el campo del habla y con la comunicación efectiva. Alarcos relacionó la oración con el enunciado, conceptualizándola como un segmento comprendido entre dos pausas marcadas que funciona como texto aislado. El distribucionalismo, representado por Bloomfield, definió la oración a partir de su autonomía gramatical como una unidad no incluida en una forma lingüística más amplia, ampliando considerablemente las construcciones consideradas oraciones al admitir secuencias menores sin verbos personales. La gramática generativa concibió la oración como el símbolo inicial del sistema de reglas gramaticales, expresado mediante la fórmula O = SN + SV, aunque esta formulación ha sufrido revisiones sustanciales durante cuarenta años de investigación.

En la actualidad, los modelos generativistas modernos conciben la oración como una construcción endocéntrica cuyo núcleo es la flexión, descomponible en sintagmas funcionales como sintagma tiempo, sintagma aspecto y sintagma modo. El funcionalismo, especialmente en la propuesta de Gregorio Rojo, analiza la oración como una unidad de construcción predicativa donde el verbo ocupa el centro gramatical ineludible. Para estos autores, la forma más básica de oración es la cláusula, una construcción independiente no incluida en otra superior. Siguiendo propuestas de Quilis, Esgueva, Gutiérrez y Ruiz-Va, la oración puede caracterizarse como un segmento del discurso inferior al texto, relacionado con un verbo en forma personal, que posee cuatro dimensiones fundamentales: componente sintáctico denominado dictum o contenido representativo, componente modal denominado modus o actitud subjetiva, componente textual y componente semántico integrado.

Pese a las variaciones teóricas, existe consenso en que la oración constituye una unidad máxima de la lengua dotada de autonomía sintáctica, semántica y entonativa. La autonomía sintáctica implica que no depende de una estructura superior; la autonomía semántica supone que posee sentido completo; la autonomía entonativa indica que delimita el modo o la actitud del hablante. Esta caracterización multidimensional permite delimitar la estructura oracional y la jerarquía que sus constituyentes establecen entre sí, proporcionando un marco analítico robusto para la descripción de fenómenos complejos como la impersonalidad, la alternancia de diátesis y las construcciones alternantes con verbos psicológicos.

1.2. Estructura, constituyentes y métodos de análisis sintáctico

La noción de constituyente parte de la idea fundamental de que aunque las categorías gramaticales se suceden linealmente en la realización del habla, establecen relaciones que no siempre coinciden con la secuencia lineal de palabras. La estructura de una oración no representa una simple sucesión de palabras, sino una organización jerárquica de constituyentes donde las relaciones se construyen mediante principios como la concordancia y la selección léxica. En la oración «La llegada de Pau en avión desde Girona transcurrió sin incidencias», el constituyente «desde Girona» no modifica al nombre «avión» a pesar de su proximidad lineal, sino que constituye un modificador del sustantivo deverbal «llegada». De manera similar, la secuencia «desde Girona transcurrió» no representa un constituyente oracional, ya que estas palabras pertenecen a unidades estructurales distintas dentro de la jerarquía sintáctica.

Los sintagmas funcionan como unidades de organización lingüística intermedia entre la palabra y la oración, caracterizados por poseer significado propio derivado de sus componentes y de las relaciones que estos mantienen mutuamente. Existen cinco tipos principales: sintagmas nominales estructurados alrededor de un núcleo sustantivo, sintagmas adjetivales con núcleo adjetival, sintagmas verbales con núcleo verbal, sintagmas adverbiales con núcleo adverbial y sintagmas preposicionales iniciados por una preposición. Una propiedad fundamental es la recursividad, que permite que un sintagma sea a su vez elemento constituyente de otro sintagma más complejo. En el sintagma nominal «El viaje del hermano de mi jefe a la costa mediterránea griega durante las pasadas vacaciones estivales», aparecen múltiples sintagmas preposicionales anidados que funcionan como complementos, demostrando cómo la recursividad economiza enormemente las estructuras lingüísticas permitiendo construir un número potencialmente ilimitado de secuencias complejas.

Para identificar constituyentes dentro de una oración o sintagma, existen principios generales bien establecidos en la lingüística moderna. El movimiento implica que un grupo de palabras se ve afectado conjuntamente por procesos sintácticos de desplazamiento a otra posición oracional. La sustitución permite reemplazar secuencias más complejas mediante categorías más simples, como cuando «a la amante de Pau» puede sustituirse por «a ella». La pronominalización constituye un tipo especial de sustitución donde un constituyente se reemplaza por un pronombre. La expansión describe cómo unidades sintácticas complejas resultan del desarrollo de otras más simples mediante la adición sistemática de modificadores. La respuesta a preguntas con pronombres interrogativos proporciona un criterio observable: en «¿Qué hizo Jovita ayer?», la respuesta «fue al cine» identifica este como un constituyente único. La selección establece restricciones categoriales y semánticas entre palabras, determinando qué complementos pueden aparecer con cada predicado.

El análisis sintáctico realiza la segmentación de constituyentes y determina las funciones sintácticas de las unidades dentro de oraciones y sintagmas, requiriendo claridad en la distinción entre categoría y función gramatical. El análisis clasifica las categorías en simples (palabras indivisibles como sustantivos, adjetivos, verbos, preposiciones) y complejas (sintagmas y oraciones que permiten segmentación interna). Las funciones oracionales incluyen sujeto, predicado y complementos oracionales; las funciones sintagmáticas abarcan núcleo, modificadores y complementos específicos del nombre, adjetivo, adverbio y verbo; las funciones relacionantes como coordinador y subordinador conectan elementos. La visualización sintáctica puede realizarse mediante métodos diversos: marcado lineal con líneas bajo funciones, representación en cajas o corchetes del distribucionalismo, diagramas arbóreos generativistas o análisis funcionales de árbol acostado que especifican explícitamente funciones sintácticas y relaciones de dependencia.

1.3. Tipos de oraciones, modalidades y estructuras predicativas

Las oraciones presentan una tipología compleja basada en múltiples criterios simultáneos. Según la relación entre sujeto y predicado, las oraciones impersonales o unimembres carecen de sujeto léxico y comprenden construcciones con verbos meteorológicos, oraciones existenciales con «haber», construcciones copulativas impersonales y construcciones con la marca de impersonalidad «se» ante complementos directos preposicionados. Las oraciones no impersonales o bimembres admiten sujeto léxico y se clasifican según la estructura del predicado: atributivas con verbos copulativos, semipredicativas no pronominales y pronominales, predicativas intransitivas no pronominales y pronominales, transitivas con estructuras activas, pasivas perifrásticas y reflexivas, así como pasivas reflejas. Esta clasificación refleja la complejidad estructural del español contemporáneo en sus múltiples variedades.

La modalidad oracional representa la relación existente entre el emisor y el receptor que condiciona la configuración del enunciado y su interpretación pragmática. Siguiendo la propuesta de Kovacci vinculada a las funciones del lenguaje de Bühler, existen tres modalidades fundamentales. La modalidad representativa o aseverativa enuncia un pensamiento de forma objetiva utilizando el modo indicativo en construcciones como «las actas se cubren en julio». La modalidad expresiva comunica emociones y estados psicológicos mediante oraciones exclamativas introducidas por pronombres exclamativos, interjecciones o fórmulas lexicalizadas coloquiales. Dentro de esta modalidad se incluyen construcciones desiderativas u optativas que expresan deseo mediante el subjuntivo e interjecciones como «ojalá», oraciones dubitativas que expresan matices de duda mediante adverbios como «tal vez», «acaso», «quizás» y oraciones de probabilidad que expresan certeza potencial mediante futuro o copretérito verbal.

La modalidad apelativa orienta el acto de habla hacia el interlocutor mediante oraciones exhortativas o imperativas donde el emisor intenta modificar la conducta del receptor incluyendo órdenes, recomendaciones y ruegos, y oraciones interrogativas donde el hablante pregunta a su interlocutor, exigiendo respuesta, ordenando cortésmente algo o formulando preguntas retóricas sin esperar respuesta. Las oraciones interrogativas presentan variaciones importantes: desde la perspectiva lógica, pueden ser totales que interrogan el significado global de la oración o parciales que interrogan una parte específica del contenido. Desde la perspectiva gramatical, pueden ser directas que reproducen textualmente lo dicho o indirectas como proposiciones subordinadas sustantivas. A estas modalidades se superpone la polaridad, distinguiendo entre afirmación y negación mediante adverbios sí y no, y términos de polaridad como nada, nadie, ninguno, nunca, jamás. Otros autores reconocen modalidades adicionales: epistémica para duda y posibilidad, deóntica para obligación y capacidad, evidencial para seguridad basada en pruebas.

1.4. El enunciado como unidad comunicativa integral

Diferente al concepto de oración, el enunciado lingüístico constituye la unidad comunicativa mínima que funciona autónomamente dentro de actos de comunicación específicos, caracterizado por autonomía sintáctica, completud semántica y entonación completa. Para Alarcos, el enunciado representa una estructura sintáctica susceptible de funcionar como texto autónomo comprendido entre pausas dentro de un contorno entonativo particular. Rojo diferencia entre la oración como secuencia predicativa con un signo diferenciado de predicación dentro de sistemas abstractos, y el enunciado como elemento predicativo sin relaciones sintagmáticas con otras unidades externas. Garrido Medina reconoce esta distinción como antigua en la lingüística —presente ya en Bühler, Jespersen y Benveniste— que diferencia el dominio de la oración perteneciente a la gramática del dominio del enunciado perteneciente a la pragmática, aunque esta diferenciación aún perdure en la investigación moderna.

El enunciado incorpora información contextual que no aparece en la oración considerada como unidad gramatical abstracta, proporcionando así un marco más completo para comprender la comunicación real. Gutiérrez Ordóñez, Iglesias Bango y Lanero dividieron los enunciados en dos componentes funcionales. El signo enunciativo se manifiesta a través de la modalidad en la entonación: una misma oración como «Ha llegado Pau» adquiere significados diferentes en función de la entonación declarativa, interrogativa o exclamativa. El esquema sintagmático representa la secuencia de signos que constituye el enunciado, determinado por el principio de recursividad gramatical. Teniendo en cuenta el esquema sintagmático, los enunciados pueden ser verbales u oracionales conteniendo un verbo personal, o no oracionales como enunciados nominales formados por un sintagma nominal, enunciados adjetivos con sintagma adjetival o enunciados adverbiales constituidos por un sintagma adverbial.

Según el signo enunciativo, los enunciados tratan conceptualmente de tres dominios fundamentales: conocimientos expresados mediante enunciados asertivos o interrogativos; emociones manifestadas en enunciados expresivos; acciones comunicadas en enunciados apelativos, esta última categoría orientada invariablemente al receptor. Esta clasificación pragmática revela que los enunciados no son simples unidades gramaticales, sino productos complejos de la interacción entre estructura sintáctica, modalidad entonativa, contenido conceptual y orientación comunicativa. La teoría del enunciado proporciona herramientas analíticas indispensables para comprender fenómenos pragmáticos como la ironía, la implicatura conversacional y la adecuación al contexto que trascienden los límites de la oración puramente gramatical.

1.5. La función incidental: elementos periféricos extrapredicativos

La función incidental constituye un nuevo constituyente oracional que Alarcos identificó en 1969 al separar de los complementos circunstanciales elementos aún más periféricos funcionando como verdaderos atributos de toda la oración. Esta función comprende elementos oracionales sin dependencia sintáctica directa del verbo, aislados como incisos, que introducen significaciones circunstanciales variadas y manifiestan gran movilidad posicional dentro de la oración. Diversos autores han propuesto denominaciones alternativas: modificadores de modalidad, adverbios oracionales según Kovacci, comentario oracional periférico para Alcina y Blecua, atributos incidentales o absolutos según Gutiérrez Ordóñez. Esta función se ha consolidado como nivel exterior al sintagma verbal, constituyendo una genuina función periférica con carácter extrapredicativo que aparece frecuentemente en textos de registro formal.

Las construcciones incluidas dentro de la función incidental comprenden una diversidad notable: construcciones absolutas donde un participio o adjetivo modifica a un sintagma nominal independientemente del verbo principal como «aturdido por la respuesta, se marchó»; infinitivos y gerundios absolutos que funcionan de manera autónoma; adverbios terminados en –mente como «técnicamente» o «moralmente»; dobles locativos y dobles temporales que especifican ubicación o momento con redundancia expresiva; oraciones introducidas por conectores como «conforme», «apenas», «mientras», «según», «en cuanto»; oraciones condicionales, concesivas, finales y causales con características de periferia; oraciones modales con estructura preposición + que. Gutiérrez Ordóñez percibe heterogeneidad significativa dentro de la función incidental, sugiriendo que parte de estas construcciones son bimembres formadas por un tema nominal y un atributo predicativo en relación de interdependencia.

Gutiérrez Ordóñez, Iglesias Bango y Lanero propusieron una reorganización terminológica hablando de funciones periféricas que subdividen la anterior categoría incidental en tipos distintos. Los tópicos señalan el ámbito de aplicación o pertinencia de lo indicado en el resto del enunciado, separados por comas y compatibles con cualquier modalidad oracional, ocupando habitualmente posición inicial y pudiendo ser de perspectiva, referencia, espaciales, temporales o de causalidad. Los atributos de modalidad u oracionales son transformables en oraciones copulativas donde el adverbio se convierte en atributo del resto de la oración. Los complementos de verbo enunciativo contienen un verbo de enunciación implícito «decir» que sustenta el acto de habla, pudiendo llevar complementos modales, temporales, causales, condicionales, concesivos y finales. Esta sistematización refleja avances recientes en el análisis de la periferia oracional y la relación entre estructura sintáctica y función pragmática.

II. La proposición y las relaciones oracionales complejas

2.1. Definición y tipología fundamental de proposiciones

La proposición se define, según Marcos Marín, Satorre y Viejo, como un segmento del discurso organizado en torno a un verbo en forma personal, pero que forma parte, junto con otras proposiciones, de una oración compuesta de mayor complejidad estructural. A diferencia de la oración simple que constituye una unidad autónoma, la proposición es necesariamente un componente de estructuras mayores, integrada en oraciones compuestas que resultan de la combinación de múltiples predicaciones. Esta conceptualización distingue claramente entre la oración como unidad sintáctica máxima capaz de funcionamiento independiente y la proposición como unidad integrada en sistemas oracionales más complejos. Marcos Marín y España Ramírez propusieron una distinción importante entre oraciones compuestas —aquellas donde las proposiciones constituyentes no mantienen relaciones de dependencia funcional siendo independientes entre sí— y oraciones complejas donde una proposición depende de otra o está subordinada a ella mediante nexos explícitos o implícitos.

Las oraciones compuestas, también denominadas oraciones compuestas por coordinación, contienen proposiciones sin dependencia sintáctica manifiesta que pueden configurarse de dos formas: oraciones yuxtapuestas separadas solamente por signos de puntuación sin elemento coordinante explícito, y oraciones coordinadas conectadas mediante locuciones y conjunciones específicas según el tipo semántico de relación. En contraste, las oraciones complejas, u oraciones compuestas por subordinación, presentan una estructura donde una proposición depende de otra funcionando como constituyente oracional o como modificador de un elemento dentro de la proposición principal. Apoyándose en la distinción anglosajona entre cláusula y oración, Rojo diferencia entre cláusula —equivalente a proposición— y oración entendida como categoría que integra múltiples cláusulas, coincidiendo con el período u conjunto oracional o grupo oracional de otros autores. Esta terminología refleja enfoques teóricos divergentes que persisten en la literatura lingüística moderna.

Rojo y Jiménez Juliá establecieron que las cláusulas complejas contienen otras cláusulas integradas, denominando cláusulas integradas a las que figuran como constituyente inmediato de otra cláusula principal, abarcando funciones como complemento directo, complemento indirecto u otras funciones sintagmáticas. Estas construcciones incluyen muchas proposiciones subordinadas sustantivas y adjetivas. Simultáneamente, estos autores distinguieron construcciones coordinadas correspondientes a las oraciones coordinadas de la gramática tradicional y construcciones u oraciones bipolares caracterizadas por interdependencia mutua, incluyendo estructuras adversativas, concesivas, comparativas, consecutivas, condicionales y causales. Marcos Marín y España Ramírez señalan dos formas fundamentales mediante las cuales los elementos oracionales de una oración compuesta se relacionan: el asíndeton, unión mediante pausas marcadas por signos de puntuación excepto punto y aparte; y el polisíndeton, unión explícita mediante nexos tales como conjunciones y locuciones conjuntivas.

III. La yuxtaposición: independencia sin marca explícita

2.2. Características y funcionalidad de la yuxtaposición

La yuxtaposición constituye un mecanismo de relación oracional que Alarcos conceptualiza como la reunión de dos o más unidades —oracionales o no— que realizan una función conjunta similar a la que realizarían de modo individual. Las oraciones compuestas por yuxtaposición se caracterizan por estar al mismo nivel sintáctico, apareciendo separadas únicamente por pausas entonativas y signos de puntuación, sin ningún nexo explícito que marque la relación entre ellas. Esta ausencia de marcador formal contrasta con la coordinación y la subordinación, donde nexos explícitos señalan inequívocamente la naturaleza de la relación. Las oraciones yuxtapuestas han sido igualadas tanto a coordinadas como a subordinadas, ya que ambas modalidades pueden aparecer sin marca gramatical explícita del tipo de relación semántica, estableciendo una continuidad problematizada en el análisis sintáctico traditional.

Ejemplificando esta situación, Bosque et alii presentan la secuencia «Jovita estudia idiomas, baila salsa, cuida de sus padres», donde la yuxtaposición opera mediante coordinación acumulativa de acciones paralelas. En contraste, «Le ruego me conteste» ilustra yuxtaposición funcionando como subordinación donde la segunda proposición depende implícitamente de la primera. Rojo observó que ante la ausencia de conjunción, la yuxtaposición puede provocar ambigüedad interpretativa sustancial. En el enunciado «Ha llovido esta mañana: las calles están mojadas», son posibles múltiples interpretaciones según se agreguen mentalmente diferentes conjunciones entre ambas proposiciones —coordinante «y», causal «ya que», consecutiva «luego»— permitiendo al interlocutor construir significados divergentes del mismo enunciado. Esta indeterminación relativa constituye una característica fundamental de la yuxtaposición que dificulta su clasificación unificada dentro de sistemas de coordinación o subordinación convencionales.

La yuxtaposición posee funciones pragmáticas y estilísticas relevantes en textos literarios y en el habla cotidiana, permitiendo establecer relaciones semánticas sugestivas sin explicitar completamente la naturaleza lógica de la conexión. Esta técnica produce efectos de concisión, velocidad narrativa y dinamismo comunicativo que distinguen los textos yuxtapuestos de aquellos donde cada relación se marca explícitamente mediante conjunciones. La capacidad de la yuxtaposición para mantener múltiples interpretaciones posibles la convierte en un recurso retórico poderoso para autores que desean crear ambigüedad controlada o para hablantes que prefieren dejar al interlocutor la tarea de inferir las conexiones lógicas implícitas, demostrando la riqueza de recursos que el sistema sintáctico del español proporciona para la expresión variada.

IV. La coordinación: relaciones simétricas entre proposiciones

2.3. Estructura y mecanismos de la coordinación

La coordinación constituye un mecanismo fundamental de formación de oraciones compuestas mediante el cual dos o más proposiciones del mismo nivel sintáctico se conectan mediante una conjunción coordinante que actúa como nexo relacional. Las oraciones coordinadas se caracterizan por la equifuncionalidad de sus componentes: ninguna proposición depende estructuralmente de otra, manteniendo cada una su autonomía predicativa relativa. El nexo coordinante mantiene una posición específica: siempre aparece entre los elementos relacionados sin formar parte intrínseca de ellos según algunas teorías, aunque Moreno Cabrera argumenta que el nexo forma un constituyente con la segunda proposición únicamente, evidenciando divergencias teóricas en el análisis de la estructura coordinada. Esta diferencia de análisis refleja la complejidad real de las estructuras coordinadas que presentan características que desafían categorización binaria simple.

Las proposiciones coordinadas en el interior de una oración compuesta mantienen relaciones semánticas que frecuentemente resultan cercanas a otras clases oracionales complejas de naturaleza subordinada. En enunciados como «Te pasaste la noche estudiando y no te ha cundido», la coordinación expresa matices concesivos; «No has aportado nada y te han borrado de la lista» comunica relación causal; «Estudia todos los días y te compensará» transmite condición potencial. Estas ambigedades semánticas demuestran que la distinción formal entre coordinación y subordinación no siempre corresponde a distinción semántica clara, revelando la complejidad del sistema oracional español. Las estructuras coordinadas presentan flexibilidad considerable: pueden admitir un número potencialmente indeterminado de proposiciones coordinadas con función semántica equivalente como en «Jovita estudia idiomas y baila salsa y cuida a sus padres», o alternativamente pueden restringirse a solamente dos proposiciones coordinadas con función semántica diferenciada cada una, aproximándose estas últimas al carácter interdependiente de estructuras genuinamente subordinadas.

El orden de aparición de proposiciones coordinadas sufre alteraciones frecuentes sin detrimento del significado global, aunque ciertos procesos lineales específicos no permiten reordenación sin alterar significados o por razones gramaticales estrictas. La oración «Contrajo un cáncer y falleció» establece una secuencia temporal obligatoria; la inversión *»Falleció y contrajo un cáncer» resulta anomalía semántica. Similarmente, «Discutieron y dejó definitivamente a Pau» transmite causalidad implícita que se invierte en «Dejó definitivamente a Pau y discutieron», alterando las relaciones de causa-efecto pragmáticamente relevantes. Ocasionalmente, razones gramaticales exigen orden específico, como en «Pau besaba a Jovita y la acariciaba» donde la segunda proposición depende de la aparición previa del objeto directo para su interpretación correcta mediante pronombre clítico anafórico. Estos ejemplos ilustran que aunque la coordinación presupone simetría, el procesamiento pragmático impone restricciones que generan asimetría funcional importante.

2.4. Tipología de oraciones coordinadas según relaciones semánticas

Las oraciones coordinadas se clasifican tradicionalmente según el tipo semántico de relación que mantienen sus proposiciones constituyentes. Las coordinadas copulativas, compuestas de proposiciones conectadas por las conjunciones «y» con alomorfo «e», «ni» y el desusado «que», implican semánticamente una adición de significados sin establecer relaciones de consecuencia o exclusión. Se enfatizan frecuentemente con locuciones correlativas como «no sólo…sino [que] [también]» o con adverbios como «además», «hasta», «incluso», «aun», expresando suma acumulativa de predicaciones. Con más de dos proposiciones, la repetición de la conjunción entre cada pareja de proposiciones tiene finalidades estilísticas denominadas polisíndeton, creando énfasis mediante la insistencia formal.

Las coordinadas disyuntivas expresan una relación de exclusión mediante la conjunción «o» con alomorfo «u». En ciertos contextos, las conjunciones disyuntivas aparecen con valor distributivo mediante elementos como «sea» o «bien», sugiriendo alternancia entre opciones sin exclusión mutua absoluta. Las coordinadas adversativas conectan dos proposiciones de sentido diverso u opuesto mediante conjunciones como «pero», «mas», «aunque», «excepto», «antes», «fuera de», estableciendo contraste semántico significativo. Estas se subdividen en restrictivas donde la segunda proposición se opone al significado de la primera o limita su alcance, y excluyentes donde la segunda proposición anula el sentido de la primera, estructura que se marca con negación antes del primer predicado y completada con «sino».

Las coordinadas consecutivas expresan relación de consecuencia o deducción mediante conjunciones como «conque» y «luego», o locuciones como «así que», «de manera que», «de modo que», permitiendo cadenas de implicación lógica entre proposiciones. Difieren de las oraciones subordinadas consecutivas intensivas que dependen de adverbios cuantificadores como «tan», «tanto», «tal». Las coordinadas explicativas, frecuentemente menos reconocidas en clasificaciones tradicionales, expresan la función de que una proposición explica semánticamente el significado de la otra, conectadas mediante expresiones como «es decir», «o sea», «esto es», proporcionando reformulación clarificadora de contenidos. Esta última clase permite revisión y precisión del contenido ya enunciado, siendo especialmente frecuente en texto académico y expositivo donde la claridad comunicativa representa prioridad fundamental.

V. La subordinación: relaciones asimétricas entre proposiciones

2.5. Marco teórico y características generales de la subordinación

La subordinación constituye un proceso sintáctico fundamental donde una proposición u oración subordinada desempeña una función específica oracional o sintagmática dentro de una proposición o oración principal, formando oraciones complejas de complejidad estructural variable. Tradicionalmente, las oraciones subordinadas se han clasificado según la función gramatical que realizan dentro de la oración principal en tres categorías fundamentales: sustantivas que desempeñan funciones nominales, relativas o adjetivas que modifican a sustantivos, y circunstanciales o adverbiales que expresan circunstancias de la acción principal. La Real Academia Española estableció esta clasificación tripartita que ha dominado la tradición gramatical hispanohablante, aunque se ha reconocido como problemática la denominación de «adverbiales» para construcciones circunstanciales, ya que el adverbio mismo no funciona invariablemente como complemento circunstancial siendo posible que modifique adjetivos u otros adverbios.

Una distinción importante diferencia entre subordinadas adverbiales propias que admiten sustitución por adverbios simples —las de lugar, tiempo y modo— y subordinadas adverbiales impropias que no permiten tal sustitución —causales, consecutivas, condicionales, concesivas y comparativas—. Henríquez Ureña y posteriormente Roca Pons denominaron oraciones inordinadas a las proposiciones que funcionan como constituyentes de la oración principal, distinguiéndolas de las verdaderamente subordinadas que afectan a toda la oración principal. Rojo propone una terminología alternativa diferenciando monoclausales —que abarca oraciones simples, adjetivas y sustantivas—, policlausales —oraciones coordinadas excepto adversativas— y bipolares —formadas por dos cláusulas en interdependencia mutua—. Esta última categoría incluye construcciones donde existe relación semántica bidireccional entre proposiciones, rechazando conceptualización unidireccional de dependencia.

La teoría moderna reconoce que en subordinadas adverbiales impropias existe genuina dependencia sintáctica que debe reconocerse explícitamente en cualquier descripción adecuada. En secuencias como «Si Jovita deja a Pau, éste es capaz de cualquier cosa», se establece relación de interordinación donde el primer elemento proporciona la condición pragmática para la viabilidad del segundo, constituyendo una genuina interdependencia semántica que trasciende análisis de simple subordinación unidireccional. García Berrio identificó como interdependientes u oracionales bipolares las construcciones causales, consecutivas, condicionales, concesivas y comparativas, reconocimiento que posteriormente Rojo amplió aunque subsiguientemente restringió en formulaciones posteriores. La persistencia de estas debates teóricos refleja la complejidad real que presentan las estructuras subordinadas, especialmente aquellas donde la dependencia sintáctica se combina con interdependencia semántica manifiesta.

2.6. Proposiciones subordinadas sustantivas: funciones y introducción

Las proposiciones subordinadas sustantivas desempeñan exactamente las mismas funciones que un elemento nominal como sustantivo, pronombre o sintagma nominal, pudiendo sustituirse por ellos sin alterar la estructura funcional oracional. En el ejemplo «¿Te apetece que tomemos un café?» y «¿Te apetece un café?», ambas estructuras mantienen idéntica función sintáctica aunque con diferente grado de explicitación. El infinitivo puede formar una proposición subordinada sustantiva independiente: «Me disgusta gritar a Pau» ilustra cómo el infinitivo actúa como verdadera proposición con estructura argumental completa. Las proposiciones subordinadas sustantivas se clasifican según la función específica que realizan dentro de la proposición principal: sujeto como en «Me preocupa que no vayas al médico», complemento directo en «Quiero que vengas», complemento indirecto en «No doy importancia a que te hayas olvidado de mi cumpleaños», complemento preposicional en «No te quejes de que no te escucho», adyacente de sustantivo, adjetivo o adverbio, y atributo como en «Mi ilusión es que me aprueben».

Los nexos introductorios de proposiciones subordinadas sustantivas incluyen la conjunción «que» que introduce proposiciones denominadas completivas, funcionando con verbos de sensación, volición, cognición y comunicación. Con verbos de «decir» o «pensar», la proposición subordinada puede aparecer sin nexo en estilo directo reproduciendo literalmente lo dicho o pensado —»Jovita dijo a Pau: «Déjame en paz»»— mientras que en estilo indirecto se introduce el nexo «que» y se producen cambios gramaticales en el verbo y en los deícticos —»Jovita dijo a Pau que la dejara en paz»—. La conjunción «si» introduce interrogativas indirectas como «Víctor me preguntó si quería más». Los pronombres y adverbios interrogativos como «qué», «quién», «cuándo», «cuánto» introducen interrogativas indirectas donde estos elementos desempeñan una función dentro de la proposición subordinada, ejemplo «Me preguntó dónde quería ir» donde «dónde» funciona simultáneamente como nexo y como complemento circunstancial locativo.

Las proposiciones exclamativas indirectas corresponden a enunciados exclamativos pero sin reproducción textual de palabras del hablante original, desempeñando una función dentro de la oración principal y siendo introducidas por pronombres o adverbios exclamativos —»qué», «quién», «cuándo», «cuánto», «dónde»— ocasionalmente precedidos de la conjunción «que». El enunciado «Me preocupa cómo se divierten ahora los jóvenes» ilustra esta estructura donde la proposición subordinada exclamativa indirecta recibe función de sujeto dentro de la oración compleja. La riqueza de estructuras introductorias de subordinadas sustantivas refleja la complejidad del sistema de complementación nominal del español, permitiendo expresar una variedad extraordinaria de relaciones cognitivas y comunicativas dentro de estructuras oracionales complejas.

2.7. Proposiciones subordinadas adjetivas o de relativo

Las proposiciones subordinadas adjetivas desempeñan funciones propias de un adjetivo, demostrando conmutabilidad con elementos adjetivales aunque no siempre exista un adjetivo exactamente sinónimo para la subordinada. En «Jovita es una chica que resulta encantadora», la proposición subordinada modifica al sustantivo «chica» realizando función de modificación nominal equivalente a un adjetivo. Generalmente, estas proposiciones modifican un sustantivo desempeñando la función de adyacente dentro del sintagma nominal, siendo el sustantivo modificado denominado antecedente de la subordinada. Estas proposiciones se introducen mediante un pronombre, adverbio o determinante relativo —»El chico que te regaló el collar», «El bar donde quedamos», «El coche cuyas ruedas fallaron»— proporcionando conexión entre el antecedente nominal y la proposición subordinada. Por esta razón, estas proposiciones reciben también la denominación de proposiciones subordinadas de relativo, enfatizando el papel funcional del elemento relativo.

Existen casos límite donde las proposiciones de relativo no funcionan realmente como adjetivas en sentido estricto. En «Ahora que no hay nadie, puedes decírmelo», la subordinada de relativo «que no hay nadie» no modifica sustantivo sino que modifica al adverbio «ahora», complicando su categorización como proposición adjetiva genuina. Similarmente, pueden encontrarse subordinadas de relativo modificando adjetivos como en «Lo listo que es me impresiona» o incluso oraciones completas como en «Ha estudiado tres horas, que no es poco», donde se predica una evaluación sobre la totalidad de lo expresado anteriormente. Los pronombres, determinantes y adverbios relativos desempeñan simultáneamente dos funciones sintácticas cruciales: funcionan como nexo de unión entre la proposición subordinada de relativo y su antecedente explícito, y además desempeñan una función específica dentro de la proposición subordinada misma.

Los pronombres relativos desempeñan dentro de la subordinada la misma función que desempeñaría el sustantivo al que modifican, como en «El chico (que te regaló el collar) no ha venido» donde el pronombre relativo «que» ejerce función de sujeto. Los adverbios relativos desempeñan consistentemente la función de complemento circunstancial, como en «He visitado el pueblo (donde nací)» donde «donde» funciona como complemento locativo. Los determinantes relativos posesivos desempeñan función de determinante, como en «He visto a la chica (cuyo padre es catedrático de latín)» donde «cuyo» actúa como determinante posesivo. Las proposiciones subordinadas de relativo se subdividen en dos tipos fundamentales: con antecedente que se clasifican según cómo modifican al sustantivo—especificativas que restringen el significado del sustantivo delimitando su referencia versus explicativas que proporcionan información adicional sin restringir, separándose por comas— y sin antecedente donde el sustantivo receptor de modificación permanece implícito, realizando función de adjetivo nominalizado que puede desempeñar funciones oracionales como sujeto, complemento directo, complemento indirecto o complemento preposicional.

2.8. Proposiciones subordinadas adverbiales, circunstanciales y especializadas

Las proposiciones subordinadas adverbiales pueden conmutarse por un adverbio simple o por un sustantivo en función de complemento circunstancial precedido de preposición, permitiendo clasificación según las significaciones que expresan. Las de lugar se introducen mediante el adverbio relativo «donde» precedido opcionalmente de preposición: «Dormimos donde pudimos». Las de tiempo se introducen mediante conjunciones como «cuando», «mientras» o locuciones como «una vez que», «antes que», «tan pronto como»: «Deambulan por el campo cuando no llueve». También poseen valor temporal ciertas cláusulas construidas con gerundio o con infinitivo precedido de «al»: «Al salir de clase, me fui a merendar». Las de modo se introducen mediante conjunciones como «como» y «según», o mediante el nexo complejo «como si»: «Relájate como consideres más oportuno». Las de cantidad se introducen mediante el adverbio «cuanto»: «Estudio cuanto puedo».

Las proposiciones subordinadas circunstanciales poseen carácter fundamentalmente sustantivo funcionando como complementos circunstanciales del verbo principal, expresando significaciones específicas. Las finales comunican significado de finalidad o propósito: «Hemos quedado para ir al cine». Las condicionales imponen una condición necesaria para que se cumpla lo expresado por la oración principal, descomponiéndose en prótasis subordinada introducida típicamente por «si» y apódosis principal correlacionadas modo-temporalmente. Para expresar futuro hipotético, se emplea pretérito imperfecto de subjuntivo, empleándose también «cuando», «como» y locuciones como «a no ser que», «a condición de que», «siempre que». Las causales expresan causa o razón: «Pau bebió porque quería olvidar», introducidas por «porque», «pues», «como» y locuciones como «ya que», «puesto que», «dado que».

Se reconocen dos tipos especializados de causales: causales de enunciado que indican la causa de lo que se dice en la oración principal, típicamente pospuestas y sin separación por comas como en «La hierba está húmeda porque ha llovido mucho», y causales de enunciación que indican el motivo de lo que el hablante dice o piensa, complementando un ámbito oracional más amplio, típicamente antepuestas y separadas por comas como en «Porque no escribe, el bolígrafo no tiene tinta». Las concesivas expresan objeción a lo expresado por la proposición principal: «No pudimos acabar la casa, aunque habíamos financiado todo», introducidas mediante «aunque» cuando no equivale a «pero», «así», «bien que», «aun cuando», «si bien», «por más que». Las proposiciones subordinadas consecutivas y comparativas constituyen casos especiales que complementan adjetivos o adverbios intensificadores específicos.

La proposición subordinada consecutiva expresa una consecuencia de carácter intensivo respecto de la proposición principal: «se quedó tan pasmado que quiso escribir una comunicación sobre el caso», empleando nexos correlativos como «tan/tanto…que», «tal…que», «así…que». La proposición subordinada comparativa establece una comparación entre dos términos: «Tengo más problemas que pelos tiene la cabeza», utilizando nexos como «más/menos…que» correlativo de adverbios cuantitativos, «tan/tanto…como» correlativo de adverbios intensificadores, o la preposición «de». Es frecuente que en la proposición subordinada comparativa se produzca elisión del verbo o de complementos: «Es tan alto como tú (eres alto)». Esta riqueza de tipos subordinados refleja la complejidad del sistema oracional español para expresar relaciones semánticas diversas dentro de estructuras complejas hierárquicamente organizadas.


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    Hola. Soy Víctor Villoria, profesor de Lengua y Literatura actualmente JUBILADO.
    Mí último destino fue la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevaba más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho fui asesor en varios centros del profesorado y me dediqué, entre otras cosas, a la formación de docentes; trabajé durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante estuve en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías.

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