El mester de clerecía. Gonzalo de Berceo y el Arcipreste de Hita

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By Víctor Villoria

El Mester de Clerecía. Gonzalo de Berceo. El Arcipreste de Hita

I. Introducción al Mester de Clerecía

El Mester de Clerecía constituye una de las manifestaciones literarias más relevantes de la Edad Media hispánica. Se desarrolló entre los siglos XIII y XIV, y su nombre procede del término «mester» (oficio o ministerio) y «clerecía» (saber propio de los clérigos). Como señala Marcos Marín a partir de los estudios de Raymond S. Willis, la segunda y tercera copla del Libro de Alexandre definen este oficio como un deber moral y técnico: los clérigos, hombres cultos aunque no necesariamente monjes, debían dominar las artes del trivium y quadrivium —gramática, lógica, retórica, música, astronomía, historia natural y medicina— y poner su ciencia al servicio de la comunidad con un sentido ejemplificador.

La característica formal más distintiva del mester es el empleo de la cuaderna vía: estrofas de cuatro versos alejandrinos (de catorce sílabas, divididos en dos hemistiquios de siete) con rima consonante única. Esta métrica, tomada de la tradición francesa, revela la voluntad de los poetas de equipararse con la literatura culta europea. Frente al mester de juglaría, más irregular y popular, los clérigos buscaban la regularidad, el lenguaje cuidado y la transmisión de conocimientos con una finalidad didáctica y moral. La temática predominante era religiosa, aunque también abordaron asuntos históricos y novelescos, siempre con un trasfondo edificante.

El Mester de Clerecía representa así la primera escuela poética castellana con conciencia de autoría y estilo. Los clérigos, orgullosos de su saber, introducen comentarios personales y se presentan como mediadores entre las fuentes latinas y el público romance. Esta actitud, lejos de la modestia real, responde a la captatio benevolentiae retórica, como ha señalado Deyermond. La combinación de erudición y recursos juglarescos permitió a estos poetas llegar a un público amplio, sin renunciar a la calidad formal.

II. Obras anónimas del Mester de Clerecía

1.1.1. Libro de Apolonio

El Libro de Apolonio es una obra de 656 estrofas que narra las peripecias del rey Apolonio de Tiro, en la línea de la novela bizantina. Se conserva en un códice del siglo XIV en la Biblioteca de El Escorial, aunque su composición se sitúa a mediados del XIII. El autor, un clérigo anónimo, demuestra un manejo hábil de las fuentes latinas —principalmente la Historia Apollonii regis Tyri— y una clara intención moralizadora: el héroe es recompensado no por su fuerza, sino por su virtud y confianza en Dios. La originalidad del poeta hispano, como destaca Díez Borque, reside en la cristianización del relato y en la incorporación de elementos folclóricos y costumbristas castellanos.

La estructura se organiza en torno al protagonista, sus aventuras y la finalidad moral. El autor introduce constantes comentarios para guiar la interpretación del público, lo que revela su maestría narrativa. Además, emplea con habilidad el diálogo y la descripción, evitando la monotonía y creando escenas de intensidad dramática. Los soliloquios del rey Apolonio, por ejemplo, intensifican la acción y conectan con la tradición de la literatura sapiencial. Desde el punto de vista métrico, aunque se utiliza el alejandrino, abundan las irregularidades en la rima, lo que indica una flexibilidad propia de la época.

El Libro de Apolonio constituye un testimonio excepcional de la adaptación de temas clásicos y orientales al molde de la clerecía. La novela bizantina proporcionaba un esquema de aventuras y reencuentros que el poeta español supo aprovechar para transmitir valores cristianos. La influencia de esta obra se rastrea en producciones posteriores, y su originalidad radica en la fusión de lo culto y lo popular, característica que preludia el arte del Arcipreste de Hita.

1.1.2. Libro de Alexandre

El Libro de Alexandre es la obra más extensa del mester de clerecía, con 2.675 estrofas conservadas en dos manuscritos: uno en la Biblioteca Nacional de Madrid (con leonesismos) y otro en la Biblioteca Nacional de París (con aragonesismos). Narra la vida y hazañas de Alejandro Magno, haciendo hincapié en su ansia de saber y en sus campañas militares. La autoría ha sido muy discutida: mientras el manuscrito de Madrid lo atribuye a Juan Lorenzo Segura de Astorga, el de París lo asigna a Gonzalo de Berceo. Actualmente, críticos como Dana A. Nelson defienden la autoría de Berceo basándose en aspectos lingüísticos, aunque la cuestión no está resuelta.

Las fuentes principales son el Alexandreis de Gautier de Châtillon y el Roman d’Alexandre francés, pero el poeta español incorpora digresiones eruditas, como la narración de la guerra de Troya (1.688 versos), que constituye la primera alusión a las leyendas troyanas en la literatura castellana. Estas digresiones, antes consideradas un defecto, hoy se valoran como parte de una estructura coherente que busca mostrar la amplitud de la cultura clerical. El protagonista es presentado como paradigma del caballero perfecto, uniendo armas y letras, aunque su soberbia acarrea un final trágico, de clara intención moral.

La métrica, en cuaderna vía, presenta irregularidades que algunos atribuyen a errores de copistas y otros, como Henríquez Ureña, a la influencia del octosílabo emergente. El poema destaca por su tono erudito y, al mismo tiempo, por fragmentos de gran lirismo. La actualización medieval de la antigüedad, lejos de ser ingenua, responde a un propósito didáctico: facilitar la comprensión del público contemporáneo. El Libro de Alexandre es, pues, una obra maestra que combina el afán enciclopédico con la reflexión moral sobre la fugacidad de la gloria terrenal.

1.1.3. Poema de Fernán González

El Poema de Fernán González es la única obra de clerecía que aborda un tema épico nacional. Se conserva en un manuscrito tardío del siglo XV en El Escorial, y su composición se fecha hacia 1250. El autor, probablemente un monje de San Pedro de Arlanza —como sugirió Amador de los Ríos—, fusiona la técnica de la cuaderna vía con el espíritu de los cantares de gesta, creando una «epopeya clerical» (M. T. Lida). La finalidad era doble: exaltar la figura del conde castellano y atraer peregrinos al monasterio de Arlanza.

La obra mezcla datos históricos con elementos fabulosos y folclóricos. Se estructura en tres partes: una introducción con alabanzas, el núcleo centrado en la historia de Castilla (batallas, independencia, supremacía sobre Navarra) y la consolidación del héroe. El Fernán González histórico (ca. 915-970) se transforma en prototipo de caballero cristiano: religioso, justiciero y guerrero. El poema utiliza fuentes como la Biblia, Isidoro de Sevilla y la Primera Crónica General, e incluso hay reminiscencias del Poema de Mio Cid. Esta confluencia de lo épico y lo clerical otorga a la obra un valor singular en el panorama medieval.

El tratamiento del tiempo y el espacio refleja la intención de enraizar la leyenda en la geografía castellana. Los anacronismos —como la presencia de elementos del siglo XIII en el relato del siglo X— no son errores, sino recursos para hacer más accesible la historia al público coetáneo. El poema exalta el castellanismo y sienta las bases de una conciencia regional que será clave en la evolución histórica de España. La crítica actual valora esta obra como un puente entre la épica popular y la poesía culta, demostrando la versatilidad del mester de clerecía.

1.1.4. Castigos y ejemplos de Catón

Los Castigos y ejemplos de Catón son una breve obra de la segunda mitad del siglo XIII, escrita en cuaderna vía, aunque vinculada a la literatura gnómica o sentenciosa. Se trata de una refundición romance del Pseudo-Catón, una colección de máximas morales atribuidas a Catón que circuló ampliamente en la Edad Media. La obra debió de gozar de cierta difusión, pues aún en el siglo XVI se imprimía en pliegos sueltos. Su interés radica en la adaptación de la sabiduría clásica a un público no letrado, utilizando la métrica del mester para facilitar la memorización.

Los castigos (consejos) y ejemplos (relatos breves) se organizan en torno a temas universales: la prudencia, la justicia, el trabajo, la amistad. El poeta anónimo mantiene la estructura de la fuente latina, pero introduce giros populares y referencias a la realidad cotidiana de Castilla. Esta obra representa la vertiente más didáctica del mester, desprovista de la complejidad narrativa del Alexandre o el Apolonio, pero esencial para comprender la función educativa de la literatura clerical.

1.2. López de Ayala y el Rimado de Palacio

Pero López de Ayala (1332-1407) fue canciller mayor de Castilla y una de las figuras políticas e intelectuales más destacadas de su tiempo. Su obra en verso, el Rimado de Palacio, se compone de más de 8.000 versos, redactados entre 1378 y 1403. Se conserva en dos manuscritos (Madrid y El Escorial) del siglo XV. La obra refleja la crisis del siglo XIV y combina la crítica social con la reflexión moral y religiosa. Ayala utiliza la cuaderna vía en la mayor parte del poema, aunque también ensaya formas líricas más ligeras, como canciones a la Virgen y sextinas.

El Rimado de Palacio se divide en tres secciones según N. Salvador Miguel: una invocación y confesión de pecados; una dura diatriba contra la sociedad eclesiástica y civil de su época, con propuestas de reforma; y una extensa glosa de los Morales de San Gregorio. La parte más original es la segunda, donde afloran el realismo, el sarcasmo y la ironía. Ayala critica la corrupción de la corte, la avaricia de los poderosos y la relajación de las costumbres, mostrando un conocimiento profundo del derecho, la teología y la política. Su lenguaje es directo y reiterativo, pero cuando es necesario, recurre a tecnicismos jurídicos y filosóficos que evidencian su vasta cultura.

La obra de Ayala representa la transición del mester de clerecía hacia formas más personales y comprometidas. Su experiencia como prisionero en Aljubarrota y su labor diplomática le proporcionaron una perspectiva única sobre las debilidades humanas y las intrigas políticas. El Rimado de Palacio es, por tanto, un testimonio excepcional de la literatura política y moral del siglo XIV, que enlaza con la tradición de Juan Ruiz y anticipa el realismo de la centuria siguiente.

1.3. Otros poemas del Mester de Clerecía del siglo XIV

El siglo XIV asiste a la diversificación y, en cierto modo, a la decadencia del mester de clerecía. Obras como el Poema de Yuçuf y las Coplas de Yoçef pertenecen a la literatura aljamiada (escrita en caracteres árabes o hebreos pero en lengua romance). El primero, de 312 estrofas, narra la historia bíblica de José con influencias árabes, mientras que el segundo, más breve, utiliza rima interna, alejándose de la cuaderna vía canónica. Por su parte, la Vida de San Ildefonso (1.074 versos) mezcla la cuaderna vía con pareados y tercetos, mostrando una métrica más libre.

El Libro de la Miseria de Omne (502 estrofas) es una obra pesimista que glosa el De contemptu mundi de Inocencio III. El autor anónimo insiste en la miseria humana, con un tono burlesco y macabro en algunos episodios. La métrica se resiente: aunque declara usar cuaderna vía, predominan los versos de dieciséis sílabas. Los Proverbios del Rey Salomón y los Proverbios Morales de Sem Tob (o Santob) representan la corriente gnómica. Este último, escrito en pareados alejandrinos con rima interna, ofrece una visión escéptica y desengañada de la vida, pero también destellos de lirismo y juegos verbales. Sem Tob, rabino de Carrión, introduce la sabiduría hebrea en la tradición castellana, demostrando la permeabilidad cultural de la España medieval.

III. Gonzalo de Berceo

2.1. Datos biográficos

Gonzalo de Berceo (ca. 1198-1264) es el primer poeta castellano de nombre conocido. Nació en Berceo (Rioja Alta) y se educó en el cercano monasterio de San Millán de la Cogolla, con el que mantuvo vínculos toda su vida. Documentos de la época lo acreditan como clérigo y probablemente ejerció funciones administrativas. Se ha sugerido que pudo estudiar en el Estudio General de Palencia, lo que explicaría su sólida formación latina y su conocimiento de la retórica. Su muerte se sitúa en torno a 1264, dejando una obra enteramente religiosa que abarca hagiografías, poemas marianos y tratados doctrinales.

2.2. Características generales de su obra

La obra de Berceo gira en torno a la temática religiosa, con una clara intención didáctica y devocional. Utiliza la cuaderna vía con cierta flexibilidad: admite el hiato, la aféresis, la apócope y, en ocasiones, la sinéresis y diéresis. Su lengua es el romance riojano, con influencias del navarro-aragonés y del castellano norteño, así como arcaísmos, cultismos y frases latinas. Berceo manifiesta un gran respeto por las fuentes escritas («Dizlo la escriptura»), pero las amplía con elementos personales y observaciones de la realidad cotidiana, lo que acerca su poesía al público.

El público de Berceo ha sido objeto de debate: Menéndez Pidal creía que se dirigía al mismo auditorio que los juglares, mientras que Gicovate sostenía que era selecto. La opinión más aceptada es la de Cirot: escribía para la comunidad monástica, los peregrinos y los fieles de la comarca. Su estilo combina la humildad fingida (recomendada por la retórica) con recursos juglarescos, creando una poesía cercana y emotiva. La crítica actual valora en Berceo su capacidad para elevar lo cotidiano a categoría poética, sin renunciar a la erudición.

2.3. Rasgos estilísticos

El estilo de Berceo se caracteriza por un realismo que refleja la vida sencilla de los conventos y el mundo religioso de su época: monjes, santos, pecadores, demonios. Su afectividad se manifiesta en el uso frecuente de diminutivos y en la ternura con que trata a sus personajes, especialmente en el Duelo de la Virgen. El humor, aunque presente, es ingenuo y optimista, muy distinto al del Arcipreste de Hita. Berceo se implica en la narración mediante verbos en primera persona («quiero», «quiero»), guiando la interpretación del oyente.

La naturaleza en Berceo está al servicio de la alegoría. El locus amoenus aparece en contextos trascendentes, como en la introducción de los Milagros de Nuestra Señora, donde el prado simboliza a la Virgen. Las tormentas, la nieve y las heladas reflejan las penalidades de la vida y la necesidad de la protección divina. Aunque no es un poeta colorista, su trasfondo agrario y campesino impregna toda su obra, dotándola de una autenticidad única en la literatura medieval.

2.4. Obras doctrinales

Entre las obras doctrinales de Berceo destacan Del sacrificio de la Misa (297 estrofas) y De los signos que aparecerán antes del Juicio (77 estrofas). La primera explica las partes de la misa mediante el simbolismo y la comparación con el Antiguo Testamento, siguiendo el De sacro altaris mysterio de Inocencio III. La segunda, basada en los comentarios de San Jerónimo, describe las señales del Juicio Final con un tono apocalíptico. Ambas obras muestran la faceta más catequética de Berceo, que busca instruir a los fieles en los misterios de la fe.

2.5. Obras hagiográficas

Berceo cultivó la hagiografía con obras como la Vida de San Millán de la Cogolla (489 estrofas), la Vida de Santo Domingo de Silos (777 estrofas) y la Vida de Santa Oria (205 estrofas). En ellas sigue el modelo de las vidas de santos latinas (Vita Sancti Aemiliani de San Braulio, Vita de Grimaldo), pero introduce elementos épicos, imágenes militares y campesinas, y un marcado tono propagandístico: en el caso de San Millán, la obra justifica los tributos que debían pagar ciertos pueblos al monasterio. La Vida de Santa Oria, probablemente su última obra, destaca por su riqueza alegórica y su cercanía a la visión dantesca del paraíso.

2.6. Obras marianas

Las obras marianas de Berceo incluyen los Loores de la Virgen, el Duelo de la Virgen y los célebres Milagros de Nuestra Señora. Los Milagros, colección de 25 relatos precedidos de una introducción alegórica, constituyen su obra maestra. En ellos, la Virgen premia, perdona o convierte a sus devotos, mostrando su poder misericordioso. Berceo se inspira en colecciones latinas europeas, pero aporta un tono cercano y popular. La finalidad, según Dutton, pudo ser propagandística para el monasterio de San Millán, pero esto no empaña su calidad literaria. J. M. Rozas clasifica los milagros en tres tipos: premio y castigo, perdón y conversión. La introducción alegórica del prado es una de las cimas de la poesía medieval española.

IV. Juan Ruiz, Arcipreste de Hita

3.1. Datos biográficos

Juan Ruiz, arcipreste de Hita, vivió en la primera mitad del siglo XIV. Los datos biográficos son escasos: probablemente nació en Alcalá de Henares (un verso del códice de Salamanca dice «uno que es de Alcalá», aunque otro manuscrito dice «uno que mora en Alcalá»). Fue eclesiástico y poseía una amplia cultura jurídica, teológica y literaria. El explicit del manuscrito de Salamanca, firmado por Alonso de Paradinas, afirma que compuso su libro «seyendo preso por mandado del cardenal don Gil, arzobispo de Toledo». Esta prisión, real o alegórica, ha sido objeto de debate. La crítica lo considera un «clérigo ajuglarado» (Menéndez Pidal), reflejo de una época de relajación moral.

3.2. Estudios sobre el carácter autobiográfico

El Libro de buen amor está escrito en primera persona, lo que ha suscitado un intenso debate sobre su carácter autobiográfico. La mayoría de la crítica (Spitzer, Lida de Malkiel) rechaza la identificación entre autor y protagonista, considerando la autobiografía como un recurso literario. Gybbon-Monypenny lo relaciona con la «pseudoautobiografía erótica» medieval, mientras que Américo Castro señala posibles influencias orientales (El collar de la paloma). La prisión mencionada podría ser alegórica (la cárcel del pecado), aunque Menéndez Pidal y Corominas defienden su historicidad. En cualquier caso, el yo poético estructura la obra y da unidad a sus heterogéneos materiales.

3.3. El Libro de buen amor

3.3.1. Manuscritos y datación

Se conservan tres códices incompletos: Gayoso (G), Toledo (T) y Salamanca (S), fechados respectivamente hacia 1330 y 1343. El de Salamanca, copiado por Alonso de Paradinas, incluye adiciones como el prólogo en prosa, las coplas a la Virgen y los episodios de Trotaconventos. Esto sugiere dos redacciones, lo que revela una voluntad de estilo por parte del autor. Además, existen fragmentos en portugués y citas en crónicas. La existencia de estos testimonios permite a los filólogos reconstruir un texto cercano al original, aunque persisten lagunas.

3.3.2. Título de la obra

El título Libro de buen amor fue acuñado por Menéndez Pidal basándose en expresiones del poema, como «facer libro de buen amor» (copla 3) y «Buen amor dixe al libro» (copla 907). Anteriormente recibió nombres como Libro del Arcipreste de Hita (Marqués de Santillana) o Poesías (Sánchez). El término «buen amor» es ambiguo: puede referirse al amor a Dios, al amor cortés o a la astucia para lograr el amor carnal. Esta ambigüedad es clave para interpretar la obra.

3.3.3. Estructura, temática y unidad

El Libro de buen amor es un conglomerado de géneros: una novela amorosa autobiográfica, una colección de fábulas y ejemplos, sátiras, disquisiciones morales, la batalla alegórica de don Carnal y doña Cuaresma, una paráfrasis del Pamphilus (episodio de don Melón y doña Endrina), y una variada colección de poesías líricas (serranas, gozos, cantigas). A pesar de esta diversidad, la obra posee unidad gracias a la narración en primera persona y a la recurrencia de temas como el amor, la muerte y la crítica social. El prólogo en prosa, aunque ambiguo, orienta la lectura.

3.3.4. Fuentes e influencias

Las fuentes del Libro de buen amor son múltiples: la Biblia (especialmente los Salmos), los autores clásicos (Aristóteles, Ptolomeo, Pseudo Catón), la literatura latina medieval (Pamphilus, Ars amandi de Ovidio), la tradición oriental (fábulas esópicas, El collar de la paloma), y las literaturas romances (pastorelas provenzales, Libro de Alexandre). El Arcipreste reelabora estas fuentes con gran originalidad, actualizándolas y dotándolas de un tono personal. La influencia del Libro de Alexandre es notable en la métrica y en algunos pasajes.

3.3.5. Intención y sentido de la obra

La intención del Libro de buen amor es uno de los aspectos más debatidos. La teoría del didactismo (Lida de Malkiel, Spitzer) sostiene que la obra advierte contra el «loco amor» y muestra las consecuencias del pecado. La teoría del vitalismo (Américo Castro) ve en ella una exaltación de la alegría de vivir. La ambigüedad del prólogo —»si algunos, lo que non les consejo, quisiere usar del loco amor, aquí fallarán algunas maneras para ello»— permite ambas lecturas. Probablemente, el Arcipreste busca el delectare junto al docere, reflejando las contradicciones de su época.

3.3.6. El arte del Arcipreste de Hita

El arte de Juan Ruiz se caracteriza por un realismo que capta la sociedad de su tiempo: usos urbanos y rurales, costumbres de clérigos, judíos y musulmanes. Su humor e ironía impregnan toda la obra, desde la parodia de la épica en la batalla de don Carnal hasta la caricatura de las serranas. El amor humano es tratado como una ley natural, y la mujer, lejos de ser objeto pasivo, se convierte en heroína. La muerte, especialmente la de Trotaconventos, provoca una reflexión amarga sobre la fugacidad de la vida. Estos temas se expresan con un lenguaje rítmico y popular, lleno de refranes y juegos verbales.

3.3.7. Lenguaje y estilo

El estilo del Arcipreste combina la tradición culta (amplificatio, sinónimos, enumeraciones) con un lenguaje popular de extraordinaria viveza. Utiliza diminutivos afectivos o irónicos, diálogos que recrean la conversación callejera, y un vocabulario concreto y realista. La sintaxis, a menudo regida por el impulso emotivo, emplea anacolutos, frases exclamativas e interrogativas. El refranero popular se integra en la obra con fines diversos, desde la moraleja hasta la comicidad. Esta fusión de lo culto y lo popular hace del Libro de buen amor un hito en la historia de la lengua española.

3.3.8. Métrica del poema

De las 1.700 estrofas del Libro, unas 1.550 están en cuaderna vía, pero con una libertad que anuncia la decadencia del mester. El Arcipreste alterna versos de 14 y 16 sílabas, y utiliza asonancias en lugar de consonancias. Las composiciones líricas (serranas, gozos, cantigas) emplean versos de arte menor, con predominio de la estrofa zejelesca (tres versos monorrimos más un estribillo). Corominas defiende que estas irregularidades son conscientes: el octosílabo se asocia a lo subjetivo y a Trotaconventos, mientras el alejandrino a la narración objetiva. El Libro es, así, un laboratorio métrico que refleja la transición hacia nuevas formas poéticas.


BIBLIOGRAFÍA

  • ADAMS, K.: Ed. del Rimado de Palacio de López de Ayala. Salamanca, Anaya, 1971. Estudio introductorio y notas fundamentales para la obra de Ayala.
  • DEYERMOND, A. D.: Historia de la literatura española, 1: La Edad Media. Barcelona, Ariel, 1973. Visión de conjunto con análisis actualizados del mester de clerecía.
  • DÍEZ BORQUE, J. M.: La literatura española medieval. Madrid, Taurus, 1985. Estudio detallado de las obras y su contexto.
  • LAPESA, R.: «El tema de la muerte en el Libro de Buen Amor». En De la Edad Media a nuestros días. Madrid, Gredos, 1967. Análisis imprescindible sobre la visión de la muerte en Juan Ruiz.
  • LIDA DE MALKIEL, M. R.: «Notas para la interpretación, influencia, fuentes y texto del LBA». Revista de Filología Hispánica, II, 1940. Artículo clave para la interpretación didáctica del Libro de buen amor.
  • MARCOS MARÍN, F.: Literatura castellana medieval. De las jarchas a Alfonso X. Madrid, Cincel, 1980. Síntesis clara y rigurosa del período.
  • MENÉNDEZ PIDAL, R.: «Notas al libro del Arcipreste de Hita». En Poesía árabe y poesía europea. Madrid, Espasa-Calpe, 1963. Estudio filológico fundamental.
  • SALVADOR MIGUEL, N.: El Mester de Clerecía. Madrid, La Muralla, 1973. Obra de referencia con un análisis estructurado de los principales autores y textos.
  • URÍA MAQUA, I.: El poema de Santa Oria de Gonzalo de Berceo. Logroño, Instituto de Estudios Riojanos, 1976. Edición crítica y estudio de la última obra de Berceo.

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    Hola. Soy Víctor Villoria, profesor de Lengua y Literatura actualmente JUBILADO.
    Mí último destino fue la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevaba más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho fui asesor en varios centros del profesorado y me dediqué, entre otras cosas, a la formación de docentes; trabajé durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante estuve en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías.

    Ahora, desde este retiro, soy responsable de esta página en la que intento seguir difundiendo materiales útiles para el área de Lengua castellana y Literatura. ¡Disfrútala!

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