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ToggleQuevedo. A Apolo siguiendo a Dafne.
Este soneto representa una magistral parodia burlesca del mito clásico de Apolo y Dafne, transformando la elevada persecución amorosa narrada por Ovidio en sus “Metamorfosis” en una vulgar transacción comercial propia del mundo de la prostitución del Madrid del siglo XVII.
Contexto literario y estructura formal
Perteneciente a la poesía satírico-burlesca de Quevedo, esta composición se inscribe dentro del Barroco español (siglo XVII), caracterizado por el pesimismo existencial y la complicación expresiva. El poema muestra claramente el estilo conceptista de Quevedo, contraposición del culteranismo gongorino, destacando por su agudeza verbal, los juegos de palabras y la degradación de temas elevados.
Formalmente, estamos ante un soneto clásico con dos cuartetos y dos tercetos (ABBA, ABBA, CDC, DCD) con versos endecasílabos y rima consonante, estructura que Quevedo domina con maestría.
Estructura temática y contenido
El soneto puede dividirse en tres partes bien diferenciadas:
Primera parte: Presentación degradada del mito (primer cuarteto)
El poema comienza con una degradación del dios Apolo, llamándole “Bermejazo platero de las cumbres”, metáfora que alude a su condición de dios solar pero con claras connotaciones negativas: “bermejazo” (pelirrojo) tenía en la época connotaciones despectivas. El verso “a cuya luz se espulga la canalla” continúa esta degradación, pues indica que a la luz del sol los pícaros y gente baja se quitan los piojos, imagen deliberadamente vulgar.
La ninfa Dafne aparece caracterizada de forma igualmente vulgar como una mujer que “se afufa y calla” (huye silenciosamente), usando un término del habla germanesca propio de los bajos fondos. El cuarteto concluye con un consejo directo y vulgar a Apolo: “si la quieres gozar, paga y no alumbres”, sugiriendo que debe pagar por los favores sexuales y no revelar su identidad divina.
Segunda parte: Ejemplos de dioses rendidos al dinero (segundo cuarteto y primer terceto)
Quevedo continúa su consejo a Apolo en el segundo cuarteto, llamándole “ojo del cielo” y recomendándole comprar a Dafne. Para reforzar su argumento, presenta ejemplos de otros dioses que consiguieron a sus amadas mediante regalos y dinero:
- Marte, quien vendió su armadura (“malla”) y espada para comprar dulces (“confites”), pasteles y vino (“azumbres”) para Venus.
- Júpiter, quien se transformó en “bolsa” (dinero) para poseer a Dánae, degradando así el mito original donde se transformaba en lluvia de oro.
Tercera parte: Consejo final (último terceto)
En la conclusión, Quevedo sugiere que el éxito de Júpiter se debió a la intervención de “alguna dueña estrella” (una alcahueta o celestina), aconsejando finalmente a Apolo (Febo) que utilice también una intermediaria: “Febo, pues eres sol, sírvete della”.
Recursos estilísticos
El poema destaca por su riqueza estilística característica del conceptismo quevediano:
- Metáforas degradantes: “Bermejazo platero de las cumbres”, “ojo del cielo” para Apolo.
- Hipérbaton: “En confites gastó Marte la malla”, “Volvióse en bolsa Júpiter severo”.
- Léxico de germanía: Utiliza términos propios del habla de los bajos fondos como “espulga”, “afufa”, “compralla”.
- Contrastes: Entre lo elevado (dioses mitológicos) y lo vulgar (transacciones comerciales sexuales).
Interpretación y valor del soneto
Este soneto constituye un excelente ejemplo de desmitificación y parodia del mundo de los dioses clásicos. Quevedo transforma la persecución amorosa de Apolo a Dafne en un vulgar comercio sexual, reflejo de la visión desengañada y crítica del autor hacia su tiempo.
El dinero aparece como el verdadero motor de las relaciones, degradando así el amor idealizado de los mitos clásicos. Esta crítica refleja la preocupación de Quevedo por la corrupción moral de su época, donde todo parece tener un precio, incluso el amor.
La genialidad de Quevedo radica en su capacidad para combinar la tradición clásica con el lenguaje popular de su tiempo, creando una poesía única que, sin abandonar la tradición, la transforma radicalmente para expresar su visión amarga y desengañada de la realidad.
Conclusión
“A Apolo, siguiendo a Dafne” representa una brillante muestra del conceptismo satírico-burlesco quevediano, donde la degradación del mito clásico sirve como vehículo para una crítica mordaz a la sociedad de su tiempo. La habilidad técnica de Quevedo, su dominio del lenguaje y su capacidad para mezclar lo culto y lo popular hacen de este soneto una pieza magistral de la literatura barroca española.
Bermejazo platero de las cumbres
a cuya luz se espulga la canalla,
la ninfa Dafne, que se afufa y calla,
si la quieres gozar, paga y no alumbres.
Si quieres ahorrar de pesadumbres,
ojo del cielo, trata de compralla;
en confites gastó Marte la malla,
y la espada en pasteles y en azumbres.
Volviose en bolsa Júpiter severo;
levantose las faldas la doncella
por recogerle en lluvia de dinero.
Astucia fue de alguna dueña estrella,
que de estrella sin dueña no lo infiero:
Febo, pues eres sol, sírvete della.
Autor
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Hola. Soy Víctor Villoria, profesor de Literatura actualmente en la Sección Internacional Española de la Cité Scolaire International de Grenoble, en Francia. Llevo más de treinta años como profesor interesado por las nuevas tecnologías en el área de Lengua y Literatura españolas; de hecho he sido asesor en varios centros del profesorado y me he dedicado, entre otras cosas, a la formación de docentes; he trabajado durante cinco años en el área de Lengua del Proyecto Medusa de Canarias y, lo más importante he estado en el aula durante más de 25 años intentando difundir nuestra lengua y nuestra literatura a mis alumnos con la ayuda de las nuevas tecnologías. Ahora soy responsable de esta página en la que intento seguir difundiendo nuestra literatura. ¡Disfrútala!
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