Fin de siglo XIX-XX. Otros narradores

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El siglo XIX supone, además de una revolución social y económica para la Humanidad, la definitiva atomización de los movimientos y los géneros literarios, simple preludio de la variedad de estilos del siglo XX.

En las mismas fechas en que el Realismo ejerce su influencia artística, y como desesperada reacción contra el prosaísmo reinante, decenas de autores de variado gusto y, en muchos casos, apasionantes vidas, casi todos ellos de lengua inglesa, comienzan a imaginar algunos de los más grandes relatos de todos los tiempos, excelentes aventuras de ficción cuyos títulos se han hecho absolutamente inolvidables en los géneros de la novela y el cuento, que desarrollan temas de intriga, misterio, terror, viajes o la más novedosa “ciencia ficción”. Aunque sus nombres parecen haber quedado relegados, en su mayoría, a una nómina propia de la llamada “literatura infantil y juvenil”, sin ellos no tendríamos el precioso e inmenso patrimonio de muchas de las aventuras literarias y humanas más fabulosas que jamás se escribieron.

Herman Melville

Nacido en Nueva York en 1819, Herman Melville fue protagonista de diversas aventuras marineras desde muy joven. Durante una de sus singladuras decidió abandonar el barco ballenero en el que viajaba por las duras condiciones de la vida a bordo e irse a vivir entre indígenas hostiles de las Islas Marquesas. Pasado un tiempo fue recogido por un navío que a su vez sufrió un motín a bordo, y Melville se vio de nuevo abocado a nuevas travesías por el Pacífico (testimonio literario de ellas son relatos como Taipí y Omú). De regreso en su país se convirtió en un sencillo escritor de aventuras convencionales, hasta su retiro definitivo en Massachussets, donde comenzó a redactar su gran obra, Moby Dick, la novela que siempre quiso escribir pero que no fue ni entendida ni apreciada en su momento.

Moby Dick (de 1851): dedicada a su amigo y admirado Nathaniel Hawthorne, cuenta las impresiones y dramáticas peripecias del joven Ismael (es ya un clásico el comienzo “Llamadme Ismael”…) a bordo del Pequod, un barco ballenero dirigido por el capitán Achab, marino curtido y obsesionado por la captura de una monstruosa ballena blanca, Moby Dick (violenta, causante de innumerables naufragios y muertes, y culpable además de arrancar una pierna al capitán) a la que odia y persigue sin tregua. Achab es un antihéroe que no se detiene en nada, sacrificando a cualquiera para lograr su objetivo, mientras el Pequod recorre el Cabo de Hornos y el Pacífico Sur en medio de una travesía que sirve de excusa al narrador para relatar aventuras marineras, describir el mundo de los cetáceos e iniciar un profundo retrato psicológico de los personajes.

Esta “historia de una lucha” es una larga novela, densa y llena de tintes de tragedia antigua, con escenas imperecederas como el momento en que se templa en arpón que ha de matar a la ballena (el “Leviatán”, el animal que personifica el mal) con la sangre de los tres arponeros, o la lucha final del capitán contra el destino, sucumbiendo con terrible grandeza.

De Melville nos quedan también dos preciosos relatos: Barthelby el escribiente y Benito Cereno.

Internet

http://www.melville.org (The Life and Works of H. M.).

http://www.pthompson.addr.com/Moby/ (How to read H. Melville’s Moby Dick).

http://www.americanliterature.com/MD/MDINDEX.HTML (on-line de Moby Dick).

Robert L. Stevenson

Nacido en Edimburgo (Escocia) en 1850, era hijo de una acomodada familia y manifestó desde pequeño una personalidad enfermiza (hasta los 8 años no aprendió a leer y escribir en el colegio). Por indicaciones paternas llegó a estudiar Ingeniería Náutica pero su tuberculosis le obligó a realizar numerosos “viajes de salud” por el sur de Francia y Suiza. Hasta que finalmente se enamoró y casó con Fanny Osbourne, una mujer mayor que él, separada y con dos hijos, que se convirtió además en su “consejera literaria” y principal crítico. Sus últimos viajes le llevaron definitivamente al Pacífico, hasta Samoa, donde vivió con su familia integrado entre los nativos que le conocían como “Tusitala” (“el que cuenta cuentos”). Allí murió, y sus restos reposaron en la isla polinesia de Upolu.

Bajo la influencia previa de autores como Walter Scott y E. A. Poe, Stevenson nos ha dejado algunos títulos imperecederos, entre los que podemos destacar:

La isla del tesoro (de 1883). Obra que terminó sus penurias económicas y se ha convertido en uno de los “grandes clásicos de evasión” de todos los tiempos. El argumento nació de un simple cuento que Stevenson contaba a uno de sus sobrinos, y trata de las aventuras del joven Jim Hawkins, quien desde su modesta tarea en la posada de “El Almirante Benbow”, comienza unas increíbles y arriesgadas peripecias hasta su viaje en la goleta “La Hispaniola” para localizar, con la ayuda de un mapa, el tesoro de un pirata fallecido, el mítico capitán Flint. A su lado encontrará al capitán Smollet, y ya en la isla al curioso Ben Gun. En su contra, al pérfido y a la vez educado y atento pirata de una sola pierna, Long John Silver.

Travesías en el mar, motines, luchas, traiciones, asaltos, misterio, un conjunto insustituible de acciones en torno a personajes ya universales.

El extraño caso del Doctor Jekyll y Mr. Hyde (de 1886). Stevenson concibió la obra en apenas tres días por la inspiración onírica de los que él llamaba “sus Brownies”, sus duendecillos nocturnos. Esta breve y compleja novela, llena de suspense y ficción detectivesca, trata del tema del “doble” y la “metamorfosis” en torno a dos personajes que, siendo el mismo hombre, personifican el bien y el mal, el combate humano entre la razón y el instinto: el buen doctor Jekyll que se transforma en uno de sus experimentos, gracias a un fármaco, en el perverso y asesino Hyde.

La flecha negra es una novela histórica al estilo de las de Walter Scott que sitúa su acción en el siglo XV, durante la “Guerra de las dos Rosas” de Inglaterra, que enfrentó a los Lancaster (rosa roja) y los York (rosa blanca). La ficción se desarrolla a través de un joven protagonista, Dick, y sus enfrentamientos contra la tiranía del pérfido Sir Daniel.

El Señor de Ballantrae trata de la rivalidad de dos hermanos que encarnan el bien y el mal, y que viven experiencias paralelas y alejadas hasta que finalmente se reencuentran ante la muerte.

Internet

http://www.unibg.it/rls/rls.htm (Life and Works of R. L. Stevenson).

http://www.dreamcatchers.net/treasure/

(Treasure Island. Preciosa web sobre la novela y el ambiente que ésta desarrolla: el barco, las aventuras; ofrece también varios enlaces sobre el mundo de la piratería).

http://www.gradesaver.com/ClassicNotes/Titles/jekyll/

(Dr. Jekyll and Mr. Hyde).

Jack London

La vida de este norteamericano nacido en San Francisco en 1876 estuvo llena de aventuras y tragedias, hasta tal punto que en momentos se confunde su azarosa existencia con la de sus propios héroes de ficción. Hijo de un astrólogo que pronto abandonó a su familia, tomó su apellido de un veterano de la Guerra de Secesión que hizo las veces de arisco padrastro. Sin medios de vida ni aparente futuro entre los jóvenes ladronzuelos de Oakland, ejerció los más variados oficios: paleador de carbón, repartidor, pescador nocturno y clandestino en bancos privados (conocido en los barrios de los muelles como “el príncipe de los piratas de ostras”) o marinero de un barco cazador de focas. Llegó incluso a ser buscador de oro en Alaska, el inmenso y prácticamente desconocido territorio del Norte, el del “silencio blanco” de muchos de sus relatos. Enfermo, regresó bajando el río Yukón en una larguísima travesía hasta la tierra de su infancia, donde intentó la vida de estudiante en la Universidad de California. Pero las nuevas penurias económicas (que incluso le llevaron a la cárcel como vagabundo), su incipiente ideología socialista y su obsesión por ser rico, hicieron que desde 1899 comenzara a trabajar como corresponsal de algunos periódicos, en los cuales publicaba pequeñas crónicas sobre viajes y naturaleza o sus impresiones de reportero de guerra. Hasta que en 1903 publicó la primera de sus novelas, La llamada de lo salvaje, que le convirtió rápidamente en un hombre adinerado y de éxito. Desde entonces dedicó sus días a la literatura, el alcohol y el despilfarro de su incalculable fortuna, allá en su retiro californiano (un inmenso rancho conocido con el nombre de “La casa del lobo”) hasta su suicidio en 1916.

Jack London fue un hombre con un halo mítico en su vida y tras su muerte. Sus obras fueron traducidas en todo el mundo y tuvieron una enorme repercusión por la poesía y la fuerza que mostraba en sus historias sobre la lucha por la vida, y la trascendencia “del poder primordial en los corazones de los hombres”.

Además de las menos conocidas La expedición del pirata y El vagabundo de las estrellas, destacamos sus tres títulos más universales:

La llamada de lo salvaje (1903): preciosa e intensísima novela sobre el sufrimiento de la vida para alcanzar el destino personal, está protagonizada por un perro, Buck, que desde su comodidad en un hogar, acaba siendo vendido y llevado a Alaska, donde habrá de servir como tiro de trineo, pasando bajo la mano de diferentes amos y conociendo su auténtica esencia instintiva, su condición salvaje, en sus peleas y relaciones con otros perros y lobos, en un mundo reducido a la supervivencia del más poderoso.

Colmillo Blanco sigue el tema de la novela anterior, pero en sentido inverso. Esta vez comienza en Alaska, en el territorio invadido por unos hambrientos lobos que persiguen y matan a unos hombres desesperados. La loba jefe pare un lobezno, que será conocido entre los indios con el nombre de “Colmillo Blanco”, un cachorro que irá desarrollando poco a poco su fiereza, fuerza e inteligencia casi humanas en combates con otros animales, pasando finalmente a manos de un desaprensivo hombre blanco que le obligará a luchar en sangrientas peleas de perros. La providencial llegada del ingeniero Weedon Scott le salvará de la muerte. Su nuevo amo le llevará a California y le acogerá como uno más de la casa. “Colmillo Blanco” no olvidará su deuda con este hombre compasivo y le devolverá las atenciones salvándole la vida.

El lobo de mar (1904) trata las dramáticas aventuras de un prestigioso hombre de San Francisco, Humphrey van Weyden, quien por culpa de un naufragio accidental, es recogido por la goleta “Ghost”, al mando del orgulloso, soberbio y culto capitán Lobo Larsen, que lleva rumbo al Mar del Japón para cazar focas. Entre tormentas, motines y violencia, el protagonista tendrá que aprender todo sobre la navegación para sobrevivir y para enfrentarse finalmente con el mismísimo capitán, un ser terrible que odia al género humano.

Internet

http://www.jacklondon.com (Acceso a…:)

http://www.jack-london.org/main_e.htm (Jack London International).

http://sunsite.berkeley.edu/London/ (Completísima. The Jack London Collection).

Sir Arthur Conan Doyle

Escritor prototípico de la época victoriana, nació en Edimburgo en 1859. Lector voraz desde su juventud, se dedicó profesionalmente a la Medicina y viajó por su oficio a diversas partes del mundo (el Índico, África Occidental) hasta establecerse definitivamente como oftalmólogo en Londres, en el 221-B de Baker Street. Comenzó sus publicaciones de éxito con Estudio en escarlata (1887) primera entrega de los que sería a partir de 1891, en la revista “Strand Magazine“, uno de los mayores éxitos literarios de todos los tiempos, las aventuras de Sherlock Holmes.

Realizó después diferentes viajes por Centroeuropa y mantuvo relaciones literarias con autores como Kipling o Stevenson (quien contaba a los indígenas de Samoa las peripecias del afamado detective). En 1900 actuó como médico en la Guerra de los Boers de Sudáfrica y obtuvo, por esta razón, el nombramiento de “Sir” en 1902. Desde entonces se dedicó casi de lleno a las aficiones por las “ciencias” paranormales y el espiritismo, sobre todo tras la muerte de su hijo en la Primera Guerra Mundial, ofreciendo muchas conferencias sobre temas de ocultismo, extrañas apariciones y del “más allá” por todo el mundo. “Caballero andante de la pluma”, fue un demócrata liberal que fracasó en política pero tuvo una enorme influencia entre los literatos de su tiempo.

De su larga nómina de títulos merece la pena destacar los siguientes:

Las ficciones en torno a Sherlock Holmes, tanto en novelas de mediana extensión como en decenas de pequeños relatos, el conocido “canon” ultimado por sus continuadores y fieles lectores de posteriores generaciones. El detective acabó eclipsando cualquiera otra de sus obras y haciendo sombra a su propio creador, hasta tal punto que en una de sus aventuras, Doyle, cansado de la trama, acaba matando a su héroe por obra del temible Moriarty. Pero fueron miles los lectores que reclamaron que “le devolviera la vida”, incrédulos ante su desaparición, hasta que el creador “lo resucitó” en 1903.

Holmes es el detective por excelencia de la literatura universal, heredero del Auguste Dupin de Poe y precursor del Hércules Poirot de Agatha Christie, Marlowe, y tantos otros que han llenado después la “novela negra” del siglo XX. Con su capa de cuadros, su pipa, su violín y cómoda butaca, este hombre de conocimientos enciclopédicos, de análisis razonador y deductivo sobre datos que recoge minuciosamente, con apariencia de soberbia infalibilidad, resume su vida en una capacidad inmensa para la sensibilidad y la observación. Como investigador aficionado, a quien se recurre desde cualquier instancia para resolver los crímenes y misterios más enmarañados, Holmes es un hombre de mil caras y disfraces, misógino, solitario, entregado a los destellos producidos por la droga, que tiene su contrapunto eficaz, discreto y flemático en la figura de su colaborador el doctor Watson; o su rival de oficio y destrezas en el Inspector Lestrade.

Entre las novelas más largas destacan El signo de los cuatro y El sabueso de los Baskerville.

El resto de la fecundísima producción literaria  de a. C. Doyle está compuesta de relatos cortos y largas novelas sobre aventureros, piratas, boxeadores, médicos, soldados. Relatos de misterio, de terror y de ciencia-ficción, o novelas históricas -su gran pasión- como La Compañía Blanca, Sir Nigel y Las aventuras del Brigadier Gerard (sobre un vanidoso y pendenciero oficial de Napoleón inmerso en las más peligrosas y curiosas aventuras). Destaca también el personaje del innovador Doctor Challenger, protagonista de la primera “novela de dinosaurios” en El mundo perdido, o los relatos y crónicas sobre espiritismo –como ejemplo, el “reportaje” de El misterio de las hadas-.

Internet

http://221bakerstreet.org

http://www.sherlock-holmes.org.uk/ (The Sherlock Holmes Society of London)

http://www.sherlockian.net (Sherlock Holmes on the Web).

http://www.siracd.com/ (The Chronicles of Sir Arthur Conan Doyle).

 

 

Julio Verne

Este francés universal, discreto y hermético, un “adelantado a su tiempo”, ha pasado a la historia como uno de los más fecundos escritores de la “literatura juvenil” gracias a muchísimas novelas en las que pretendía “plasmar en personajes ideales las aventuras que nunca pudo vivir”. Desde 1862, en la Editorial Hertzl, comenzó su “Biblioteca de educación y diversión”, dentro de la cual, con el compromiso de tres entregas anuales, publicó la casi totalidad de sus novelas.

Julio Verne fue un escritor apenas valorado en su época, pero logró conciliar con sencillez el pasado romanticismo con su propio presente, un mundo que se inicia en la modernidad a través de la divulgación de los avances científicos, las indagaciones tecnológicas y las exploraciones geográficas; todo ello enmarcado en la más pura fantasía.

Con el propósito clásico de la literatura como un arte para divertir y enseñar, en sus lances llenos de acción aparecen personajes meramente funcionales (enigmáticos como Nemo o Robur, heroicos como Strogoff, sabios de las nuevas ciencias, niños intrépidos) vinculados todos ellos a los temas favoritos del mar y del viaje en parajes tan diversos como islas, lugares ocultos bajo la tierra o, incluso, alejados del planeta.

Recordamos, por ser títulos inolvidables, Miguel Strogoff, Viaje al centro de la tierra, La vuelta al mundo en ochenta días, Veinte mil leguas de viaje submarino, De la tierra a la luna o Los hijos del capitán Grant.

Internet

http://jv.gilead.org.il/sjv.html (Société Jules Verne)

http://www.guiar.com (La vuelta al mundo en 80 links)

Oscar Wilde

Este dublinés, hijo de una familia irlandesa tradicionalista, estudió brillantemente en la Universidad de Oxford y desarrolló su vida personal y literaria en Londres, distinguiéndose como una “figura nacional” de la bohemia y el “dandysmo”, provocando con su aspecto, sus maneras públicas y desenfadadas, y con sus palabras toda una estética de “el arte por el arte”, opuesta a los convencionalismos puritanos, sin olvidar nunca cierta dimensión social. No obstante, diferentes escándalos en torno a la promiscuidad de su vida y una violenta acusación y condena sobre su homosexualidad, le llevaron a pasar dos años en la cárcel de Reading. Cumplida la sentencia, humillado, enfermo y solo, fue a París, donde murió en la mayor indigencia.

Wilde es el autor de algunos de las obras más refinadas, decadentes y elegantes del siglo XIX. Entre ellas destacan:

Algunos cuentos para niños (él mismo los inventaba para sus hijos) como El Príncipe feliz o El gigante egoísta.

Otra de las más conocidas, El fantasma de Canterville, trata una preciosa historia al estilo de las clásicas “ghost stories” en la que relata las penurias de un viejo espectro dominado por una moderna e irrespetuosa familia norteamericana.

Destacamos, por último, la novela El retrato de Dorian Gray (1891): una fábula sobre un refinado vicioso que mantiene una inalterable juventud mientras su oculto retrato se altera en las corrupciones de sus vicios, hasta que al morir clavándose un puñal, encuentran el cadáver de un viejo depravado y el retrato de un joven hermoso.

Internet

http://www.cmgww.com/historic/wilde/ (Oscar Wilde Homepage)

http://www.learnlibrary.com/book/wilde/dorian-gray (The Picture of Dorian Gray)

Mark Twain

Seudónimo de Samuel Longhorne Clemens, adoptó su nombre literario de una expresión de los pilotos del Mississippi -“marca dos” decían cuando echaban la sonda al agua-. Este auténtico héroe nacional de las letras norteamericanas nació y murió simbólicamente acompañado de la presencia del cometa Halley, y ejerció los oficios de piloto fluvial, escritor de artículos humorísticos y satíricos, buscador de plata en Nevada y de oro en California, periodista enviado como corresponsal a Tierra Santa, y autor, por último, de algunas obras literarias muy populares como Las aventuras de Tom Sawyer (1876), su continuación en Las aventuras de Huckleberry Finn (1885), quizás su mejor obra, considerada como “la epopeya de la infancia feliz de América; y, finalmente, Un yanqui en la corte del rey Arturo.

Internet

http://www.geocities.com/Swaisman/ (About Mark Twain).

http://www.boondoksnet.com/twainwww/ (Recursos en la Web sobre el autor).

Joseph Conrad

Ucraniano de nacimiento, Joseph Theodor Konrad Korzeniowski era hijo de una familia de polacos -su padre, escritor proscrito por sus ideas nacionalistas-, desterrada al interior de Rusia. En 1874 se escapa hasta Marsella donde comienza el oficio de la navegación en distintas empresas y viajes (como ejemplo cercano, haciendo contrabando de armas para los Carlistas españoles), hasta que decide ir a Inglaterra y logra convertirse en oficial de la Marina mercante con destino en el Índico.

Fue un escritor deslumbrante y complejo que mantuvo una relación distante y poco natural con su lengua de adopción -escribió en inglés-. Y, sin embargo, nos ha dejado varias obras llenas de una dolorosa experiencia vital y estética sobre los desengaños humanos y sobre su pasión por el mar. Entre ellas destacan:

Lord Jim (1900): la historia contradictoria y dramática de un hombre marcado por acontecimientos que parecen estigmatizarle con la cobardía.

El corazón de las tinieblas (1902): donde se narra el viaje de Marlow al Congo -símbolo de misterio, silencio, oscuridad y horror- en busca de un empleado de una empresa de marfil, Kurtz, desaparecido tiempo atrás, y convertido en una especie de personaje sagrado para los indígenas.

Por último La línea de sombra, Nostromo, El duelo y El agente secreto.

Internet

http://www.marketgems.com/heartofdarkness.

Rudyard Kipling

Nacido en Bombay (India) en 1865, Kipling es el autor por excelencia del triunfante imperio británico de la época victoriana. Aunque recibió su educación entre las tradiciones indias y la férrea disciplina inglesa, Kipling fue un entusiasta de su tierra de origen, que recorrió de arriba abajo, ejerciendo el oficio de periodista. Bajo la influencia de Jack London nos ha dejado muchos relatos sobre los personajes más característicos y la vida cotidiana de la India auténtica y la colonial.

En el año 1907 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura (primero de las letras inglesas).

Entre sus obras destacamos:

El libro de la jungla (de 1894): aventura sobre el mítico mundo animal regulado por las férreas leyes de la fuerza, donde el cachorro humano Mowgli es acogido fraternalmente, aun encontrando rivalidades atávicas. El niño, amamantado por una loba, es raptado por los monos y rescatado por sus amigos -Baloo, Bagheera, Kaa- hasta luchar con el tigre Shere Kan y conocer, finalmente, a otros humanos de su propia condición.

Kim (1901): la mejor novela de Kipling narra las aventuras de un muchacho huérfano, Kimball O’Hara, hijo de un soldado irlandés que había muerto en la India. Recorre el país acompañando a un viejo sacerdote lama que peregrina a la ciudad de Benarés para purificarse en el Ganges. Junto al clásico cuadro de los aspectos más pintorescos de la India, la obra nos ofrece también un paisaje de intriga y de espionaje.

El hombre que quiso ser rey: un precioso y trágico relato protagonizado por dos miserables aventureros británicos que se proponen y consiguen ser reyes de la enigmática tierra de Kafiristán.

Internet

http://www.kipling.org.uk/ (The Kipling Society).

http://www.geocities.com/Athens/Aegean/1457/ (Rudyard Kipling).

H. G. Wells

El último de nuestros autores es un inglés de origen humilde que, gracias a una beca, pudo estudiar en una escuela londinense de Ciencias. Llegó a ser profesor, periodista y personaje de enorme prestigio humano y profesional en todo el mundo, ejemplo de filantropía universal a través de sus decenas de trabajos literarios o de reflexión sobre el moderno mundo de la tecnología y de los avances científicos, apoyo y obstáculo a la vez para el progreso de la civilización humana. Wells adquirió, por sus ideas precursoras, una dimensión y liderazgo morales tan completos que llegó a entrevistarse con figuras como Roosevelt o Stalin, junto a los que trataba sobre la pobreza de las naciones, los choques de ideologías y sobre los peligros de un mundo excesivamente tecnificado que acabaría provocando “horrores” destructivos para toda la humanidad.

Wells es autor de historias tan inolvidables como:

La isla del Doctor Moreau (1896), que desarrolla los experimentos de un científico incomprendido en una isla perdida en la que establece un laboratorio llamado “casa del dolor” desde el que experimenta con animales salvajes para convertirlos en seres humanos, esclavizando a los nuevos seres bajo una rígida “ley” (anticipando las amenazas  de la futura Ingeniería Genética).

El hombre invisible, en la que otro científico experimenta sobre sí mismo pensando en los beneficios de la humanidad, pero que acaba cometiendo crímenes en nombre de esos mismos fines.

La guerra de los mundos, quizás su obra más conocida, en la que una invasión marciana destruye el sur de Inglaterra. En ella aparecen el “humo negro” y “el rayo ardiente” como visión anticipada de nuevas armas, y concluye con la victoria final de los humanos.

Destacan también sus relatos cortos sobre temas semejantes: La máquina del tiempo (el viaje a un futuro en el que el planeta se ha convertido en una sociedad de hombres de blancas túnicas –los angélicos “Eloi”-, insensibles y sin afán intelectual, aparentemente perfectos, mientras otros –los oscuros “Morlocks”- permanecen esclavizados bajo tierra), El país de los ciegos, La historia de Plattner (que trata sobre un hombre con las partes internas descolocadas tras un “viaje astral”) y El nuevo acelerador (sobre la alteración del ritmo vital mediante la química, experimentándose en pocos minutos lo que sólo puede suceder en horas).

Internet

(Archivos de radio con las asombrosas emisiones radiofónicas de Orson Wells en 1938).

Y otros muchos…

Junto con los que desarrollamos con cierto detenimiento merecen destacarse otros tan clásicos como G. K. Chesterton, Emilio Salgari, Bram Stoker, John M. Falkner, Ambrose Bierce, Stephen Crane, Gaston Leroux, Lewis Carroll, H. P. Lovecraft o Rafael Sabatini.

 Lecturas recomendadas

  • Melville, Moby Dick y Barthleby el escribiente.
  • L. Stevenson, La isla del tesoro, El extraño caso del Doctor Jekyll y Mr. Hyde, El señor de Ballantrae, La flecha negra, Los traficantes de naufragios.
  • London, La llamada de lo salvaje, Colmillo Blanco, La expedición del pirata, El lobo de mar, El peregrino de las estrellas, El silencio blanco y otros cuentos…
  • Doyle, Las aventuras de Sherlock Holmes (relatos breves y La letra escarlata, El signo de los cuatro, El sabueso de los Baskerville, El valle del terror), Sir Nigel, La Compañía Blanca, El mundo perdido, Historias del crepúsculo y lo desconocido, Historias de piratas, Historias de la antigüedad. Nuestro visitante de medianoche y otros cuentos…
  • Verne, La vuelta al mundo en ochenta días, Miguel Strogoff, Viaje al centro de la tierra, De la tierra a la luna, Los hijos del capitán Grant, El faro del fin del mundo, Veinte mil leguas de viaje submarino.
  • Wilde, El fantasma de Canterville, El retrato de Dorian Gray, Cuentos (El Príncipe feliz, El gigante egoísta, El ruiseñor y la rosa).
  • Twain, Las aventuras de Tom Sawyer, Huckleberry Finn, Un yanki en la corte del rey Arturo.
  • Conrad, El corazón de las tinieblas, El duelo, Tifón, La línea de sombra, El agente secreto, Lord Jim. Nostromo.
  • Kipling, Kim, El libro de la jungla, El hombre que quiso ser rey, La marca de la bestia y otros cuentos fantásticos, Capitanes intrépidos.
  • G. Wells, La Guerra de los mundos, El hombre invisible, La isla del doctor Moreau, La máquina del tiempo y otros relatos, La historia de Plattner y otras narraciones, Doce historias y un sueño, Cuentos del espacio y del tiempo.
  • K. Chesterton, El hombre que era jueves, El candor del Padre Brown, El club de los negocios raros.
  • James, Otra vuelta de tuerca, Corazones perdidos, La fontana sagrada, Los papeles de Aspern.
  • Stoker, Drácula.
  • Crane, La roja insignia del valor.
  • Bierce, Cuentos de soldados y civiles.
  • Howard Pyle, El libro de los piratas.
  • Carroll, Alicia en el país de las maravillas.
  • Leroux, El fantasma de la ópera, El misterio del cuarto amarillo.
  • M. Falkner, Moonfleet, El Stradivarius perdido.
  • De Maupassant, El horla, Bola de sebo.
  • Salgari, El corsario negro, Los tigres de Mompracem, Los últimos filibusteros.
  • Rafael Sabatini, Scaramouche, Capitán Blood.
  • C. Wren, Beau Geste.

·¸ Películas

  • Moby Dick y El hombre que pudo reinar (de John Houston) – Apocalypse now y Drácula de Bram Stoker (de Francis Ford Coppola) – La isla de las cabezas cortadas (de Renny Harlin) – Los duelistas (de Ridley Scott)
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